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lunes, 26 de mayo de 2014
Umbral
Me delira cuando pronuncia
la palabra
"abierta", un escalofrío,
como si hablara de sí
como si de verdad
se abriera;
la onomatopeya
crucial
de cuando abre
la boca
abre el sexo
y abre el cuerpo
en homenaje a mí.
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Ceremonias
miércoles, 10 de julio de 2013
Tesoro
Si algo llevo conmigo, siempre,
muchos creerán que por manía,
es el llavero de Evita
que me diste en Brochero, creo,
es una anécdota el lugar,
lo trascendente es el llavero,
hermosamente tallado con su rostro,
que no me hace más peronista ni menos,
claro,
funciona nomás,
como un talismán
contra la ira y el odio y el desprecio
o el politizado cáncer
que arrasa descamisados y cipayos,
funciona nomás
como cosquilla
o tesoro,
una carta de amor
que el niño, ensoñados ojos,
acaricia en el bolsillo de su pantaloncito.
viernes, 3 de mayo de 2013
Parición del monstruo
Cómo decir adios
y separarse, sin más,
con los ojos ensartados
en el otro,
con su olor,
que no acaba de borrarse,
y remoloneando en la ropa
y en el pecho, reincide,
y de la fragorosa siesta,
las astillas en los poros
y en el pelo,
cómo irse sin partirse,
el propio cuerpo al norte
y los fragmentos de alma y piel
adheridos a la espalda
del que se va
pero también se queda,
en el abrazo, el abrazo.
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Ceremonias,
El mundo sin amor
lunes, 11 de marzo de 2013
Adentro
"Ser cirujano significa hender la superficie de las cosas y mirar lo que se oculta dentro."
M. Kundera
Hay algo más que sexo
en el sexo,
cierta confluencia o condensación
en ese punto magnético,
como todos los caminos
que van a Roma
o parten de ella,
un cuerpo atravesado
por ríos
que nunca son los mismos,
hablo de la delicada continuidad
hasta el culo,
o la leve cuesta a ombligo,
la conmoción en los pies,
o hilos finos que desparraman
los dedos,
o curvatura de espaldas
- ahí el escalofrío -
hablo de ojos cerrados
y lo que gesta la boca,
el gemido, la saliva
y la mordedura,
hablo de eso que se sale de sí
y deja un hueco y el cuerpo tembloroso.
M. Kundera
Hay algo más que sexo
en el sexo,
cierta confluencia o condensación
en ese punto magnético,
como todos los caminos
que van a Roma
o parten de ella,
un cuerpo atravesado
por ríos
que nunca son los mismos,
hablo de la delicada continuidad
hasta el culo,
o la leve cuesta a ombligo,
la conmoción en los pies,
o hilos finos que desparraman
los dedos,
o curvatura de espaldas
- ahí el escalofrío -
hablo de ojos cerrados
y lo que gesta la boca,
el gemido, la saliva
y la mordedura,
hablo de eso que se sale de sí
y deja un hueco y el cuerpo tembloroso.
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Apoteosis,
Ceremonias
martes, 1 de enero de 2013
Hiperhidrosis extendida
Fuimos, amantes de besar/
ella, no quería pasar al sexo
sin que yo le diera prueba de "algo",/
o como, si en efecto, su dios pudiese castigar
la incontinencia de su hueco,
- o su instinto -/
o quizá, pensara que se fuese a enamorar, inexorablemente,
por tierna intrusión carnal,/
y sin embargo, su lengua
sí que parecía verga (o florete):
larga y dura pero versátil,
recordaba a una buena actriz,/
yo temía que me dejara sin respiro
que se atascara en mi garganta
- estaba poseída, aquella lengua -;/
fuimos, amantes de besar
pero su bombacha siempre acababa empapada,
nos encontrara el tornado
en auto, o sillón o césped,/
eso, ella lo decía, y yo,
no podía probar ni refutarlo,
"eso", que pertenecía al territorio del sexo
ya vedado a mi mano o a mi boca,/
y al final, mi verga un enchastre pegoteado
y su vergada lengua, en retirada, lenta,
sin mayores sobresaltos,/
igual que el vencedor de una batalla
en la que no se vence a nadie
y se malgastan,
sangre, sudor y lágrimas,
y otros líquidos explícitos.
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Ceremonias,
Obsesiones
domingo, 2 de diciembre de 2012
Molestando a la niña que duerme
Iluminó la habitación presionando en la ficha y la luz fue a quemarle las pestañas, largas y finas como las patas de la araña escupidora. El propósito incendiario.
Revolvió en los cajones con malicia y saña de abuela. No había nada entre los calzones y las medias descosidas. Apenas recibos caducos, cartas de amores perimidos, celofanes arrugados y algunas otras porquerías inservibles.
Arrastró las alpargatas y castañateó los dientes igual que un condenado. Suspiró ostentosamente: el que quiere hacerse sentir y hacer notar su malestar.
Se preparó el café como si estuviese pertrechando un ejército para la guerra. Vuelo de cucharas, choque de tazas y aterrizaje de frascos. Sorbió vulgarmente y dejó caer cuchillos de alpaca al piso.
Abrió las ventanas impunemente y barrió, empujó las sillas y la casa se tornó caja de resonancia. Cantó las canciones de antaño, improvisando sus letras e hizo hablar al loro, que con delectación repitió saludos y exigencia de comida. Un bullicio particular.
Prendió la radio. Y habló con quien no la escuchaba, pero aún así, la niña no despertó hasta que el sueño aflojó las riendas sujetas a sus párpados alucinados.
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Ceremonias,
Sueños
martes, 27 de noviembre de 2012
Para desarmar a la piedra
Quería desnudarse
hasta más no poder,
que no la arrope la sombra,
ni la proteja pelo ni palabra,
punzar el íntimo nervio
que late en lo profundo,
y murmurar, con disimulo,
en el punto de conmoción
- lóbulo, cuello, espalda -
un palabrario de viento y lluvia,
que no quede vestigio o huella,
escombro, viruta o polvo,
entonces la piedra demudada
en ternura divina e indecible.
hasta más no poder,
que no la arrope la sombra,
ni la proteja pelo ni palabra,
punzar el íntimo nervio
que late en lo profundo,
y murmurar, con disimulo,
en el punto de conmoción
- lóbulo, cuello, espalda -
un palabrario de viento y lluvia,
que no quede vestigio o huella,
escombro, viruta o polvo,
entonces la piedra demudada
en ternura divina e indecible.
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Ceremonias
martes, 25 de septiembre de 2012
♣
Intrigaba,
moviendo las manos con pericia
en la oscuridad irregular,
sugería,
manipulando los pequeños objetos
que constituyen
la merienda,
del atardecer demorado o definitivo,
taza y cucharita,
plata y porcelana,
gestando melodía
particular y soñadora,
mas la resuelta mano
y la irrupción de la luz, su exceso,
vino a desmayar
la escena encantadora.
moviendo las manos con pericia
en la oscuridad irregular,
sugería,
manipulando los pequeños objetos
que constituyen
la merienda,
del atardecer demorado o definitivo,
taza y cucharita,
plata y porcelana,
gestando melodía
particular y soñadora,
mas la resuelta mano
y la irrupción de la luz, su exceso,
vino a desmayar
la escena encantadora.
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Ceremonias
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