Mostrando entradas con la etiqueta Apoteosis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Apoteosis. Mostrar todas las entradas
lunes, 6 de noviembre de 2017
14
Despertar a la madrugada
y concretar estragos
los cuerpos como un gran
asteroide extraviado
iluminando el centro
de la oscuridad
las manos encandiladas
de tanto nadar sobre lava.
Etiquetas:
Apoteosis
miércoles, 15 de junio de 2016
6
Ella se compra
unas pantuflas ampulosas
"para pasar el invierno" dice
maquino un ambiente despojado,
tibio, con espejo
la imagino como un gran monstruo
de la nieve
la imagino desnuda
y con pantuflas
me veo haciéndole el amor
parados, los dos
nuestros reflejos
la veo, su cuerpo todo blanco
asediado por el mío, negro,
las pantuflas en piruetas
inolvidables
veo en el espejo.
Etiquetas:
Apoteosis
miércoles, 4 de marzo de 2015
Lúdica
Demasiado abreviado
ya está el mundo
como para pedirte
que seas breve
yo te ruego - exijo -
la acotación, la cita
el excesivo gesto
y el orgasmo
una desmesura similar
al mar de noche.
Etiquetas:
Apoteosis
lunes, 2 de febrero de 2015
Gólgota
Calibro con la lengua
le presión de tu deseo
mido tu fiebre
tu volumen, te mido,
calculo tu desborde
tanteo a ciegas
para eso
tengo manos
después entro
me precipito
me mareo
pierdo las nociones
las riendas
el control
de tu cuerpo
la memoria.
Etiquetas:
Apoteosis
lunes, 25 de agosto de 2014
(Sin pájaros)
Recuerdo que me mojaba demasiado
con una alevosía de otoño y charco
y que sentía mi carne abrirse
al arbitrio de tus dedos
como una mandarina desgajada
en la siesta de domingo
una perversión, nunca más
el bochorno de estar deshidratándome
de entremuslos hacia abajo.
(Sin pájaros)
Etiquetas:
Apoteosis
lunes, 28 de julio de 2014
2014
De esta resaca
no sé decir
cuáles son las reverberaciones
del vino
ni cuáles las del amor
la acidez y el mareo
o el temblor de la lujuria,
no sé qué
persiste más en mi furia
de venas
si alucinaciones de alcohol
o candentes flujos
del orgasmo.
Etiquetas:
Apoteosis
viernes, 25 de octubre de 2013
Ramera
Como si el goce fuese
un caótico germinar arbóreo
que le fluye por la boca
se hemorragia de verbos
o se va por las ramas
en la enunciación de los dioses
y el vasto santoral.
Etiquetas:
Apoteosis,
Textos ínfimos
jueves, 29 de agosto de 2013
Demócrito
Hablo por mí
y por mi vicio
hablo por esta necesidad
de entrar en otros cuerpos,
la luminosidad de sembrarme
a mí mismo
disiparme lentamente
en estos fogonazos de goce
y no dejar de ser
en este flujo
sino otra forma mía
- semen en la sangre -
como la rama en el río
el musgo en la piedra
en el viento la ceniza.
Imagen: Shame - Steve McQueen
Etiquetas:
Apoteosis
jueves, 8 de agosto de 2013
Donde se habla de la utilidad de las manos en ciertos contextos y también, su ineficacia
No son suficientes las manos
para que no te vayas de lado
y te descaderes en el trance,
tengo la mano derecha
en tu teta izquierda,
bien apretada,
por los espacios entre dedos
se desborda tu carne
- no alcanza la mano-
tengo tu teta izquierda
firme y dulce y blanca
también atenta la mano
para que no escape
tu corazón en el orgasmo.
Etiquetas:
Apoteosis,
Poemas explicados
jueves, 6 de junio de 2013
Victoria Legrand
Inútilmente grande
es el cuerpo que no irradia
o interrumpe el trayecto
de la luz:
lo opaco lo áspero lo crudo
el muro el odio,
pero las manos blancas
y la piel y la carne el hueso
de la melodía
en el principio son sin mácula,
el palpitar del ojo mudo
la intensidad en las venas
la pasión debajo de lo adusto
la pasión debajo de lo adusto
la órbita alucinada y pertinaz
de la voz
alrededor de lo vulgar,
incesante estrella fugaz.
Etiquetas:
Amamos tanto a...,
Apoteosis
miércoles, 29 de mayo de 2013
Capitán Pegote
"Qué mojada estoy"
dijo ella,
la mano entera en el sexo
- baba y tela de araña -
la mano abierta en el sexo
.Nadie.escribe.poemas.
apenas.pesca.gestos.
del.charco.el.dorado.
dócil.efímero.gesto.
la mano expandida en el tembloroso sexo,
como el que tapa la herida
para no desangrarse,
mas nunca el sol
que siempre desborda
y los dedos no alcanzan
sino para multiplicar el flujo
escandaloso de luz,
de agua, de goce.
Etiquetas:
Apoteosis
domingo, 28 de abril de 2013
Estruendo de hipopótamos
La boca es un ejército
tierno y poderoso,
cuánta paradoja adentro
y en los bordes,
dientes/lengua/paladar/labios/comisuras,
o decir,
espada y escudo y barricada,
debajo del ombligo está
su territorio predilecto
ahí en el llano (y sutil pelusa)
que desciende hacia el abismo,
abismado bosque
donde arrasa y se impone,
arrastra y muerde,
saliva y desordena,
saborea y desquicia,
la boca que incendia y lame,
en el remolino de todos los ríos
y los mares y las lluvias
su apoteosis,
y la rendición del cuerpo
al estremecimiento del goce.
Etiquetas:
Apoteosis
lunes, 11 de marzo de 2013
Adentro
"Ser cirujano significa hender la superficie de las cosas y mirar lo que se oculta dentro."
M. Kundera
Hay algo más que sexo
en el sexo,
cierta confluencia o condensación
en ese punto magnético,
como todos los caminos
que van a Roma
o parten de ella,
un cuerpo atravesado
por ríos
que nunca son los mismos,
hablo de la delicada continuidad
hasta el culo,
o la leve cuesta a ombligo,
la conmoción en los pies,
o hilos finos que desparraman
los dedos,
o curvatura de espaldas
- ahí el escalofrío -
hablo de ojos cerrados
y lo que gesta la boca,
el gemido, la saliva
y la mordedura,
hablo de eso que se sale de sí
y deja un hueco y el cuerpo tembloroso.
M. Kundera
Hay algo más que sexo
en el sexo,
cierta confluencia o condensación
en ese punto magnético,
como todos los caminos
que van a Roma
o parten de ella,
un cuerpo atravesado
por ríos
que nunca son los mismos,
hablo de la delicada continuidad
hasta el culo,
o la leve cuesta a ombligo,
la conmoción en los pies,
o hilos finos que desparraman
los dedos,
o curvatura de espaldas
- ahí el escalofrío -
hablo de ojos cerrados
y lo que gesta la boca,
el gemido, la saliva
y la mordedura,
hablo de eso que se sale de sí
y deja un hueco y el cuerpo tembloroso.
Etiquetas:
Apoteosis,
Ceremonias
lunes, 14 de enero de 2013
Poemar las horas
No se puede leer
sin escalofrío
o tembloroso párpado,
no se puede respirar
por esquirlada traquea,
ni evitar la taquicardia
aceleración del pulso
y fiebre vertebral,
no resiste el ojo seco
no se libra la piel
de conmoción,
y al fin desmayo,
no se puede leer
sin volver a leer
y padecer, y partirse,
de romperse y de irse,
o partirse,
de querer ser ahí,
flujo divino.
Etiquetas:
Apoteosis
martes, 25 de diciembre de 2012
♥
Este río no se ve
hasta que desborda
y arrasa,
la riada impiadosa que se lleva
árbol, casa, perro,
y deviene, todo sedimento
o reminiscencia dolorosa,
el corazón no se siente
hasta que algo lo perturba
y acelera - el relámpago -
y entonces, borra con el codo
lo que hasta ayer
escribía con la mano.
sábado, 8 de diciembre de 2012
Primer umbral
Desprendiendo los botones
de tu camisa
pongo el esmero
y la paciencia
con que se desarma
la promisoria margarita,
a cada pétalo un botón
a cada "mequiere" un temblor,
un chucho,
la pulsión del goce,
epifanía dérmica,
la sangre y su premura ,
la ráfaga, la consumación,
la desmesura.
Etiquetas:
Apoteosis
jueves, 25 de octubre de 2012
+
Más hacemos el amor y más me gusta, y más me gusta y más quiero hacer el amor. El círculo vicioso. La chica que fuma y me despluma.
Y más me gusta todavía cuando, en el intervalo del tornado, voy al baño y veo en el piso, sus bombachitas de color desperdigadas (bombacha roja, bombacha azul furioso) que nunca había visto y que no recuerdo haber sacado de su rotundo cuerpo.
Me hace pensar que tiene bombachitas para cada situación y que esas, precisamente, diminutas y sugerentes, no me competen, no son para mis manos, y quién sabe.
Tal vez sean bombachitas adecuadas a un cierto tipo de pantalón o falda, o a su profesión, o simplemente, fetiches para situaciones imprevistas. Bombacha roja o azul furioso.
No lo sé, aunque de pronto también entiendo que una de esas puede ser la que anoche descorrí hasta el final de sus pies para abismarme en su sexo, mi mano mi boca mi voluntad irrefrenable. Lengua nerviosa.
Puede ser, nosotros hacemos el amor en la oscuridad, como si fuésemos dos bólidos perdidos en el cosmos que colisionan. Y nada se ve de lo que pasa, hasta que el flujo de luz explota en nuestros sexos unidos, orgasmo y desvarío.
No se ve su olor ni el mio, su gemido y mi suspiro, no veo su carne pero la presiento como una gracia divina, un don, la ráfaga voluptuosa.
Si, ha de ser esa bombachita la que yo descorrí como si fuese la cortina de un gran ventanal que da al mar. O no, quizá estas manos hayan arrancado la ínfima tela, roja, azul furioso; cumplida la apasionante misión de convertir en colorido bollito el sutil y liso taparrabos.
No se sabe, ya quedará para siempre entre las cosas perdidas en la nebulosa de la duda.
Entretanto, vuelvo y me gusta más, aunque ahora sé fehacientemente que nada cubre su sexo desmayado y errante en la oscuridad, y que fui yo quien descorrió el calzón, rojo o azul, o lo arrancó con vehemencia hace un rato, el choque de bólidos. O quién sabe, quién sabe.
domingo, 22 de julio de 2012
(...)
El pequeño defecto,
la cojera/
el ojo desrumbado/
la mano de yeso
que no acata
la orden del deseo/
el tic nervioso/
el ligero temblor/
el torcido cuello/
y el tartamudeo
indómito/
como si cada carencia
implicase
un precioso flujo de luz.
la cojera/
el ojo desrumbado/
la mano de yeso
que no acata
la orden del deseo/
el tic nervioso/
el ligero temblor/
el torcido cuello/
y el tartamudeo
indómito/
como si cada carencia
implicase
un precioso flujo de luz.
Etiquetas:
Apoteosis
jueves, 5 de julio de 2012
Esguinzada
Te besaba en los tobillos
con hambre, con devoción,
con enamoramiento,
perpetraba la mutación de la piel,
el devenir la lisura angelada
en montés aspereza,
la calma de la sangre
en turbulencia, en vértigo,
te besaba en los tobillos
como un hambriento, un devoto
o un enamorado,
errabunda mi mano detrás del anzuelo,
el indicio, el sueño,
la pantorrilla, el muslo,
la abundancia de la carne y después...
la abundancia de la carne y después...
Etiquetas:
Apoteosis
martes, 26 de junio de 2012
Ella
"Después de la creación, el poeta se queda solo..." Octavio Paz
Mueve las manos
Mueve las manos
cuando habla de poesía,
ampulosamente,
como si gobernase los hilos
de una marioneta nerviosa,
y en cierta forma
eso es lo que pasa,
el poema es un títere
que nace y se desmadra,
sale al mundo, besa o lapida,
conjura la herida
o desata la tormenta,
no hay riendas
que lo sujeten,
nace y se desmadra.
.
Etiquetas:
Apoteosis
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
