Mostrando entradas con la etiqueta Maldiciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Maldiciones. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de febrero de 2014

MM


La belleza permanece
como un valor abstracto
en la memoria
su materia es frágil, sin embargo,
la desintegra
un supositorio de veneno.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Quemar la patria


No sería trascendente
la inseguridad o la violencia
que exudan las comisarías,
su interior caldeado,
sin el cinismo
de los fogoneros mascarados
con cacerolas
echando nafta en las llamas.

martes, 20 de agosto de 2013

Lado oscuro de los hombres


Cuánto de temor habrá
en eso que llamamos "mala suerte"
la obstinación gatuna
- no exclusiva de los negros -
de pasar por delante de los hombres
como si a espalda de esos seres fatídicos
quedasen demasiado expuestos
a lo atroz y lo imprevisto.

viernes, 19 de julio de 2013

Demasiado ego (Hay que pasar el invierno, pero lejos)


No hay poeta que postule
la belleza del mundo
o que procure
revelar "belleza" alguna,
es él, quien se consagra
exclusivo hacedor
de la belleza
heredero predilecto
de un acervo enajenado.

lunes, 1 de julio de 2013

Itinerario del asesinado


Algunos investigadores
insisten en la hipótesis
de que todo recorrido
se inicia con el nacimiento,
demasiado filosófico
para algo tan plausible y doloroso,
otros aseguran
que el calvario parte
de una injuria proferida
por la víctima
una semana antes del fin,
una burda justificación del crimen,
los más arriesgados
precisan una hora puntual
del día lapidario,
aunque todos coinciden
en que lo atroz se precipita
por un coito no consumado,
"una contingencia", dice el Prelado
en su rol de hermeneuta divino,
"seguramente prevista por Dios
desde el principio de los tiempos",
Dios, el primer hombre
despechado.

jueves, 7 de marzo de 2013

La miseria


Qué pequeños, qué ínfimos son
los hombres que festejan
la muerte de otro hombre;
una pequeñez, quizá,
inversamente proporcional
a la grandeza del que muere,
una pequeñez
acorde a su miseria,
lo paupérrimo
que infecta la sangre,
lo paupérrimo, lo infecto
que no los deja ser
hasta el día
en que se borra
(o ellos borran)
- de alguna forma pero no -
lo que abominan
por impotencia propia,
y entonces ser, sí, al menos sombra,
al menos sombra de otra sombra.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Arte primigenio


Desconozco el arte
de traicionar tan dulcemente,
que no duela el arte,
que no hiera el artero puñal
que se clava,
ni la insidiosa palabra,
que no escuche ni vea
- corazón que no siente -,
que no se brote mi piel
al rozar la piel
del solapado enemigo,
ni se contagie la frialdad
con que se manipulan
espurias monedas de plata.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Los solitarios


Nada hay
más solitario
que un sexo,
el tuyo, el mío,
la verga dura y chula
o el colgajo,
la concha de agua
redundante,
o la reseca,
nos traiciona el goce
y la fugitiva comunión,
como la casa
que tras la fiesta
se vacía,
- sonora, pero paupérrima
existencia de cigarra -,
los solitarios sexos
que nos descentran
y nos subliman,
para retomar,
irremediablemente,
su ocultado transcurrir
de bandera vergonzante,
no los alcanza
la caricia ulterior,
ni el beso, ni el halago,
no el proyecto o la promesa,
se da paso al "amor",
se los olvida
en una esquina
como si fuesen
insectos viscosos
y aplastados
que nos repugnan,
o los condena
el ojo purulento
de un dios...

lunes, 17 de septiembre de 2012

████████████

Tal vez desaparezca mi sexo,
como todo lo que ya no se usa
o no sirve y se desprecia,
tal vez se encoja lentamente,
se difumina el rostro del muerto
hasta lo irreconocible,
tal vez me cape
en un acto de lúcido desespero
o de renuncia,
como una absurda abolición del deseo
o vano sacrificio.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Presencia

Cuando huelo naranjas
pienso en vos,
mate que humea
cascaritas de naranja,
pienso en tu piel que fluye
aroma de montes,
tu patria de escalofríos
puntos de temblor,
ese letárgico interregno
de la angustia,
pienso en algo que se eleva,
un pétalo impoluto,
inmarcesible,
en el suave e inmutable
transcurrir de la caricia,
pienso en la mano que la excita
y en la extremada indigencia de la mía,
en la palma un abismo.

Imagen: Herb Ritts

lunes, 12 de septiembre de 2011

Acecho a sombra


Vagar eternamente
con la sombra muy débil,
buscar /eternamente/
los hilos de sombra
perdidos en bosque confuso,
hurgar el instante, fatídico,
en el que
una brisa de indiferencia
avivó el fuego
que devora el cuerpo
de Dido,
acalambrado
como la mano rota de Cristo;
vagar - eternamente -
como un alma apenada,
la sombra levísima,
la culpa,
como pájaros negros
arrancándole los ojos
una y otra vez,
y eternamente.

Imagen: Peter Lindbergh