"Ahora ella se lame los labios, humedece los dedos en la boca y se los pasa por la frente a él como si lo bautizara o algo parecido. Es indiscutible, juzga el que percibe, la fuerte propensión oral y líquida de esta mujer, es notable (detalla) la profusión salival con que adereza sus delicadas acciones amatorias..."
Rodolfo Rabanal
Sueña que besa
y la boca se le desborda
de agua florida,
le tiemblan las pestañas
porque el beso,
de la brisa no está exento,
y la incendiada lengua
vino a derretirle
todo el cuerpo,
a aflojarle la fiereza
de las piernas,
la carne muy afiebrada
por un embate
de dulces hormigas,
y los huesos, puro humo,
las manos desmayadas, y aferradas,
como si una revelación
ocultase el cuello amado.
miércoles, 5 de septiembre de 2012
viernes, 31 de agosto de 2012
◄═Ø
A traer cempasúchil para el muerto flamante:
llanto y desconsuelo;
y aguardar la quimera,
hasta el derrame, los labios apretados
y tragando saliva y vidrio;
que profiera una palabra - el muerto flamante -,
la mínima, un berreo, una sonrisa, un gesto
- la quimera, el ruego -,
volver en la tarde, el murmullo entre los pinos,
pies de plomo arrastrando las hojas,
la exhausta espalda ostentando derrotas
- el muerto flamante -,
la tierra, el corazón, la madera,
y el silencio no cesa, ni la noche,
ni la desapercibida brisa, nunca.
llanto y desconsuelo;
y aguardar la quimera,
hasta el derrame, los labios apretados
y tragando saliva y vidrio;
que profiera una palabra - el muerto flamante -,
la mínima, un berreo, una sonrisa, un gesto
- la quimera, el ruego -,
volver en la tarde, el murmullo entre los pinos,
pies de plomo arrastrando las hojas,
la exhausta espalda ostentando derrotas
- el muerto flamante -,
la tierra, el corazón, la madera,
y el silencio no cesa, ni la noche,
ni la desapercibida brisa, nunca.
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