lunes, 11 de noviembre de 2013

Destino horizontal


Cuándo se extinguirá mi padre - por qué -
cómo quedarán sus ojos:
de ceniza o quizá, cancelados
por el plomo de los años 
y el cansancio y para siempre,
pienso eso ahora
- que lo sueño inerte -
como si las leyes naturales
fuesen categóricas
y no pudiese ser yo
el primero que patina
en la nieve ineludible de la muerte.

Imagen: "Biutiful" de Gónzalez Iñárritu

martes, 5 de noviembre de 2013

Amantes


Los amantes no se besan, no al menos en la boca. No con la dicha ilusa y ciega del devoto, ni con la intención desesperada de los que quieren decir en la boca del otro "te pertenezco, soy tuyo, ahora y para siempre."
No al menos en la boca, que se preserva para la promesa, el compromiso, el sacramento. La boca presume de eterna.
Los amantes se muerden pedacitos de cuerpo, esos rincones que consideran talismanes. Se comen. Lóbulo, axila, nuca, ingle, dedos. Los soldados que, en vano, intentan detener la fuga de los nimios habitantes del escalofrío.
La tristeza de lo efímero "tiene" a los amantes, que no tienen nada, sino el instante azaroso, o ganado a llanto, y librado a sudor y sangre en cama neutral. El instante milagroso, la transfiguración, los minutos en los que, a espaldas del mundo, pudieron coincidir sus inestabilidades y su incurable nomadismo.