miércoles, 4 de mayo de 2011

Apreciaciones desde los bordes


¿De qué se puede hablar en un mundo sin amor?
Hay un arbol de copa gordísima, como si fuese una impresionante nube verde, que me impide ver qué se trae el cielo desde el horizonte. No se ve. El árbol tapa el cielo.
Estamos parados casi en la línea, pero del lado de acá. Nadie puede empujarnos del otro lado. ¿De qué se puede hablar, qué se puede hacer, cómo serán las horas en el mundo sin amor? Nos preguntamos.
Te digo que hay chicas que me dicen que el amor es una inutilidad y que ya está todo dicho sobre él. Me gustan tus poemas de amor, me decís. Si, te digo.
Te digo que me dicen que el amor es un sillón demasiado cómodo donde se despatarran los mediocres. No me importa, me decís. Hay que arriesgarse, te digo. No sé si quiero, me decís. ¿Se podrá volver? me pregunto (te). Eso me aterra, porque no sé de qué se podría hablar en un mundo sin amor, me decís. 
Ese árbol pareciera crecer, no se puede ver más allá. El árbol no deja ver el bosque. ¿Qué hay? ¿Qué no hay? ¿Qué dejaremos de ver? ¿Qué cosa nueva llenará nuestras vidas?
De un salto estamos del otro lado. No estoy segura, me decís, creo que prefiero la mediocridad del amor.
Ni siquiera hay un guardián que custodie y que nos diga si podremos volver.
No te preocupes, yo mismo me encargaré de que vuelvas si no te place, te prometo.
¿Con qué sentimiento, con qué sensibilidad serás capaz de arriesgarte por otro en un mundo sin amor? 
No sé, sólo lo recordaré, no lo olvidaré. Lo tendré en la mente como palabra de honor.
¿Y si todos los recuerdos se te borran de la mente como pasó en "el fin del mundo"?
Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm...
Es un riesgo, vamos. Hagámoslo por amor.
¿Pero de qué hablaremos vos y yo en un mundo sin amor?
No sé...

Imagen: Andrew Wyeth

domingo, 1 de mayo de 2011

Algo de Miel



"Tenía labia y vocabulario, su pronunciación en inglés era buena sin afectación, lo que decía no era hueco e iba trabado, me pregunté a qué se dedicaría pero no podía preguntárselo sin interrumpirle el discurso y eso no quería hacerlo. Le miraba los labios mientras peroraba, se los miraba con fijeza y me temo que con descaro, me dejaba mecer por sus palabras y no podía apartar los ojos del lugar por donde salían, como si todo él fuera boca besable, de ella procede la abundancia, de ella surge casi todo, lo que nos persuade y lo que nos seduce, lo que nos tuerce y lo que nos encanta, lo que nos succiona y lo que nos convence. "De la superabundancia del corazón habla la boca", se lee en la biblia en algún sitio. Me quedé perpleja al comprobar cuánto me gustaba y hasta fascinaba aquel hombre apenas conocido..." 

"Los enamoramientos" - Javier Marías

Se me concede tu boca
como la más hipnótica
de las canciones de la noche,
como la tentación irrefrenable
de una frutilla, roja, pulposa, si,
flotando en vasto mar de crema;
se me concede tu boca
como la lluvia soñada
y por tal inesperada,
como la ignota droga que,
desesperadamente
se suministra al que agoniza,
o como el último deseo
del condenado a horca,
la lucecita que se cuela
y encandila
desde lo alto del pozo más negro
jamás imaginado.

Imagen: Cali Rezo