lunes, 21 de julio de 2014

El Rey Ausente


"Lo miro a Messi, qué belleza esas gambetas, esas calesitas, esas corridas, esas ausencias. Qué difícil ser él, soportar todo el tiempo ser él. Sus retiradas me parecen de una belleza absoluta. No me importa ganar, nunca me importó."

                                                                                  Clara Muschietti

Me pregunto qué pensás, si es que pensás algo, cuando estás tan ausente, o sea la mayor parte del tiempo. La gente recrimina tus extravíos porque el mundo está plagado de presencias constantes, insistentes, a veces intolerables. Fotografías, videos, estados, declaraciones, denuncias, apologías, vanidades, sospechas, injurias gratuitas, los deseos, también lisonjas y ostentaciones groseras. Quizá en la espera de tus arranques intempestivos (la "alteración del mundo" dice Neuman), en el amague, la gambeta y la carrera, o en el gol que jamás pasa desapercibido - tus goles son gemas - la gente está esperando la resolución de sus conflictos, de sus impotencias, de sus traumas de infancia.
Por ahí, pienso, tus retraimientos son como retiradas de lobo herido, hay que sostener todo ese peso en el cuerpo, hay que restañar tantas heridas ajenas, hay que cargar con frustraciones que no te incumben y de las que, sin embargo, te hacés cargo en silencio, sin protestar ni chistar.
Que la procesión interior, ruego, no termine por colapsarte.
Necesitamos, yo necesito, la construcción de la belleza en tus piernas, aunque las piernas sé, obedecen a una idea que en tu caso, siempre, está ligada a la iluminación, a la fantasía. Pocos son los que en este mundo gris pueden hacer magia.
Y sin embargo los hombres todavía esperan al mago, al mito, al Mesías, quizá con intereses miserables (el auto nuevo, los viajes, las victorias) y creen que el portador del fuego mágico es capaz de estar todo un partido, sino toda la vida, imbuido en la gestación de milagros, trucos desconcertantes o inverosímiles transformaciones. Es necesario que el "mago" les solucione la vida, ya, de inmediato, sin plazos intermedios. Nadie piensa que la las magia primordiales se llaman amor y piedad.
Tus ausencias son manifestaciones de humanidad, un dogma en el que te ovillás para tomar la energía, la sangre, el ardor que después se convertirán en la razón de la existencia de millones enfundados en banderas. Pero nadie digiere dichas ausencias, porque todos quieren "ya del otro, aquello que por sí solos jamás conseguirían." Montados en el vértigo de la inmediatez tus goles para ellos no valen más que la adquisición de una casa lujosa o el teléfono de última generación. Una satisfacción que hacen propia pero sin mérito. Como todo lo que se consigue de contrabando.
Yo no te pido la luna, sino esas adolescentes ausencias tan tuyas, tan de hombre frágil y vulnerable. Lo demás, el pase mágico, el destello divino, las oleadas de deseo y placer, quedan a merced del sobrehumano, del inexpugnable, del prestidigitador de nuestras miserias.  

lunes, 14 de julio de 2014

Espantamuerte


Aceptaría la eternidad
por la única razón
- la condición -
de permanecer
al lado tuyo
así sentados
sin nada que agregar
a la música inconfundible
de la respiración
y del latido
o al divino lenguaje
de tu olor.