Sueño demasiado ahora como si eso pudiese compensar el estrechamiento del campo y de las expectativas o me fuese acostumbrando despacio a las sombras a la inercia, a la degradación a suceder fuera del cuerpo.
se me instala en el imaginario la latencia esa instintiva forma de sanarnos ovillarse y dejar que el tiempo haga su trabajo la muda de piel y de espantos
Dice el maestro Sabina que "Nunca he hecho la canción, el poema o el dibujo que he soñado, ni he sido el tipo que he soñado" pero si que ha sido y es un hombre que ha hecho soñar a los otros, y sobre todo a las otras :D
¡Qué suerte! ¡Soñar! Ya sólo sueño despierto y generalmente en casa y en formato 16:9... Por cierto, aunque te lo he dicho en mi blog, estoy leyendo ahora "Formas de volver a casa" de Alejandro Zambra. ¿Adivinas de qué persuasivo lector saqué ese título? Pues me está gustando. Saludos.
No sé qué decirte...yo también estoy mudando, atrapada en la misma inercia y el mismo desfiladero. Otras veces, después del desfiladero, se abría un valle...otro. De momento, soñar me compensa; o tendré que inventarme una realidad más.
Siempre pensé que existiría un momento en el que pensara lo mismo que tú, el paso del tiempo conlleva la cercanía de sombras y la inercia... ay la inercia y la estrechez. Dicen que se llama hacerse mayor, jiji.
Claro que pensarlo o intuirlo no es escribirlo en versos. Para eso ya estás tú, malaje poeta.
Yo quisiera poder soñar más. Claro, para esto tendría que dormir bien y justo ese es mi problema: me hacen falta horas de sueño... para dormir mientras sueño.
Solo un soñador puede escribir versos tan preciosos como tú lo haces cada vez que le das al enter y nace para nuestro deleite un nuevo post. No sólo eso, tus comentarios siempre son tan acertados... que yo que me prodigo tan poquito cuando te veo allí me da un respingo el cuore. Caricias Dario...
Yo, más que soñar (que también) duermo, y mucho últimamente. No sé si se puede interpretar tu poema hacia esos delirios, pero ahí lo dejo. Espero no estar embarazada...
En contra de los que dice Carmela, no es que la realidad me resulte repulsiva o me ahogue, es que no me resulta real, eso que lo parece, total, tal vez solo ea real lo que cada uno siente real en su interior sea bonito o feo.
se me instala en el imaginario la latencia
ResponderEliminaresa instintiva forma de sanarnos
ovillarse y dejar que el tiempo haga su trabajo
la muda de piel y de espantos
abrazos y buena semana Darío
Bueno, no me parece tan mal, Darío, por lo menos tu alma está en pié. Besos.
ResponderEliminarMientras haya sueños en tu vida no creo que hay sombras en ti, Un beso.
ResponderEliminar
ResponderEliminarNunca te acostumbrarás a las sombras, ni a la inercia, Darío. Y lo sabes.
Mi abrazo
Toc, toc, toc.
ResponderEliminarTe solplo en la oreja...
Despierta cielete, que los sueños, sueños son.
Un abrazo, Darío.
Dice el maestro Sabina que "Nunca he hecho la canción, el poema o el dibujo que he soñado, ni he sido el tipo que he soñado" pero si que ha sido y es un hombre que ha hecho soñar a los otros, y sobre todo a las otras :D
ResponderEliminarSospecho, estoy segura, de que vos también.
Un beso
Firmo el comentario de Soco.
ResponderEliminarSe hace necesario soñar más, para no acostumbrarse nunca.
ResponderEliminarBesos.
Soñar equilibra lo vivido con lo deseado.
ResponderEliminarAbzo
cubrir a los insomnes con la piel mudada de este poema.
ResponderEliminarabrazo
Los sueños que no son malos son de agradecer, el problema de ellos es que hay que despertar...
ResponderEliminarAbrazo
Será que el cerebro nos prepara para lo inevitable.
ResponderEliminarLos sueños siempre nos salvan cuando la realidad no nos gusta, Darío. Y que no nos falten.
ResponderEliminarUn beso.
Sueñas ¿dormido o despierto?, porque despierto nunca es demasiado.
ResponderEliminarEl cuerpo, no es inmune a la costumbre.
ResponderEliminarEstá claro que soñar no compensa, pero si hemos de acostumbrarnos a algo que sea a despertar con ilusión renovada...
ResponderEliminarMuy bueno Darío. Un super abrazo.
¡Qué suerte! ¡Soñar! Ya sólo sueño despierto y generalmente en casa y en formato 16:9...
ResponderEliminarPor cierto, aunque te lo he dicho en mi blog, estoy leyendo ahora "Formas de volver a casa" de Alejandro Zambra. ¿Adivinas de qué persuasivo lector saqué ese título?
Pues me está gustando.
Saludos.
Bueno, no sé cómo serán tus sueños, pero en muchos casos no suceden fuera del cuerpo, todo lo contrario :)
ResponderEliminarUn abrazo.
No solo sombras, puede que estés viviendo más intensamente y dejes algo que no puedes abarcar en el subconsciente.
ResponderEliminarAbrazo
Los sueños, sueños son. Y algunas veces son maravillosos.
ResponderEliminarHablando de sueños... esta noche pasada soñé que atracaba un banco jajaja, tal como te cuento che!
ResponderEliminarBellos versos.
Bicos.
prueba a no soñar
ResponderEliminarverás
cómo se cumplen uno a uno los fracasos.
anda, pues, y sueña, Darío!!
abrazos
No sé qué decirte...yo también estoy mudando, atrapada en la misma inercia y el mismo desfiladero. Otras veces, después del desfiladero, se abría un valle...otro. De momento, soñar me compensa; o tendré que inventarme una realidad más.
ResponderEliminarUn beso:)
Como si te fueras acostumbrando, sin más, a ser humano.
ResponderEliminarjamas recuerdo lo que sueño, no se si es a blanco y negro o a technicolor
ResponderEliminar... pero curiosamente hay días en que tengo conciencia que soñe... y sonrio pero no recuerdo...
Como me gusta este poema, Darío. Todo lo que esconde pese a parecer más liviano que otros que publicaste
ResponderEliminarBesos
Hay épocas en que no podemos hacer otra cosa que compensar. Con sueños no es tan malo...
ResponderEliminarUn abrazo, Darío.
Enfermamos de sueños y luego los exorcizamos pintando o escribiendo; pero seguimos enfermando.
ResponderEliminarEl sueño compensa y pesa.
ResponderEliminarSiempre pensé que existiría un momento en el que pensara lo mismo que tú, el paso del tiempo conlleva la cercanía de sombras y la inercia... ay la inercia y la estrechez. Dicen que se llama hacerse mayor, jiji.
ResponderEliminarClaro que pensarlo o intuirlo no es escribirlo en versos. Para eso ya estás tú, malaje poeta.
Abrazo!
Quizás no esté tan mal acostumbarse a las sombras.
ResponderEliminarSaludos, bonito poema.
Algo de eso hay. El sueño tiene a veces que ver con la falta de acción.
ResponderEliminarBesos, Darío.
Las épocas de sueños también son necesarias. Sobre todo a los poetas.
ResponderEliminarBesos, Joven, besos
Hola Dario por mi cambio de nombre te invito a mi blog
ResponderEliminarel otro quedo atras
Un beso
Uno no puede nunca acostumbrarse a sucederse fuera del cuerpo, Darío. Te pongas como te pongas :) Abrazo.
ResponderEliminarHola Darío, Muda está la luna que te mira, Un beso.
ResponderEliminarUna preciosidad de poema¡¡¡
Cuando la vida está como está, suceder fuera del cuerpo, estar y solo soñar es lo único que nos consolar...
ResponderEliminarSaludos
A veces la vida se pone como para dedicarse a soñar y no es poco!!!
ResponderEliminarBesos!!!!!
I LOVE YOU
ResponderEliminarMe encanta leerte amigo.
Un fuerte abrazo.
mar
Yo quisiera poder soñar más. Claro, para esto tendría que dormir bien y justo ese es mi problema: me hacen falta horas de sueño... para dormir mientras sueño.
ResponderEliminarUn abrazo
Solo un soñador puede escribir versos tan preciosos como tú lo haces cada vez que le das al enter y nace para nuestro deleite un nuevo post. No sólo eso, tus comentarios siempre son tan acertados... que yo que me prodigo tan poquito cuando te veo allí me da un respingo el cuore.
ResponderEliminarCaricias Dario...
Acabamos sucumbiendo a la costumbre, dejamos que nos lleve sin darnos cuenta, quizá como una forma de resistir de nuestro inconsciente.
ResponderEliminarSoñar es lo que resta hacer entre las dos muertes.
ResponderEliminarUn abrazo, Darío.
HD
Todos nos acostumbramos, de un modo u otro, a la inercia. Y nada podemos hacer para evitarlo, salvo continuar en movimiento.
ResponderEliminarSaludos
J.
soñar cuando los sueños son felicidad ... si no son pesadillas
ResponderEliminarUn beso Dario
Yo, más que soñar (que también) duermo, y mucho últimamente. No sé si se puede interpretar tu poema hacia esos delirios, pero ahí lo dejo.
ResponderEliminarEspero no estar embarazada...
Un beso Darío.
Los sueños espantan las sombras y, a veces, también consiguen hacer suceder dentro.
ResponderEliminarBesitos soñadores.
Y a veces soñamos despiertos como repulsa a la realidad que ahoga como una pesadilla...
ResponderEliminarUn abrazo, Darío.
Cuando sueño recuerdo cosas extrañas, cuando lo hago despierto también.
ResponderEliminarMe han dejado muy pensativa esos sueños.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho como los describes.
Yo a veces sueño despierta y tengo la sensación de que lo que siento es real, no sé que será mejor...
ResponderEliminarBesos.
En contra de los que dice Carmela, no es que la realidad me resulte repulsiva o me ahogue, es que no me resulta real, eso que lo parece, total, tal vez solo ea real lo que cada uno siente real en su interior sea bonito o feo.
ResponderEliminarFeliz semana, querido Darío.
Sigue soñando.
...a suceder fuera del cuerpo. Me encantó el poema. Un abrazo apretujado.
ResponderEliminarAcostumbrarse a las sombras es natural porque estamos siempre en continua espera...
ResponderEliminarUn beso.
Magnífico poema, magnífico, tan densificado y con tantos significados.
ResponderEliminarSaludos.