lunes, 22 de septiembre de 2014

Cotorras


Insolentes cotorras
las escupo de mi boca
no sólo arrasan 
los cultivos
con saña
además,
remedan a la abuela
en sus febriles soliloquios
cotidianos.

58 comentarios:

  1. No me digas que hasta a ti llegaron...
    :(
    Nidos de serpiente,... víboras que no saben más que alimentarse de una hiel que espero acabe por devorarlas entre sí.

    Un mordisquito suavecito hoy bajo el lóbulo izquierdo...
    y un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. A este lado dela Atlántico también abunda, querido. Hay que dejarlas hacer su trabajo, y obviarlas.

    Un fuerte abrazo

    ResponderEliminar
  3. Esas voces... esos ecos pueden aparecer a través de cualquier imagen. Suenan y retumban.
    Feliz semana. Un abrazo

    ResponderEliminar
  4. Pero las cotorras solamente convencen a las que son como ellas.
    Y si se va la morralla, puente de plata y cuesta abajo.

    ResponderEliminar
  5. ¡Malditas cotorras! Son una lacra.


    Besos Dario

    ResponderEliminar
  6. Malditas... quien pudiera callarlas.

    ResponderEliminar
  7. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  8. ¿En qué quedamos? ¿No era tan importante la lengua?, jaja.

    Besos.

    ResponderEliminar
  9. La verdad, si te soy sincera me gustaría escupir asi de bien a los cotorros.

    ResponderEliminar
  10. Pienso que todo bicho cumple una función en la naturaleza, pero la de las cotorras no logro descubrirla... y encima repiten los soliloquios de la abuela.
    Abrazo, Darío.

    ResponderEliminar
  11. cotorras y cotorros los hay como hay mudas y mudos
    todo tiene su opuesto

    abrazos Darío y buena semana

    ResponderEliminar
  12. Las cotorras me hinchan la cabeza.
    Están por todas partes.
    Hablan y hablan sin parar y en realidad no dicen nada.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  13. Pobres cotorras... y ahora me hacen más gracia imaginándolas imitando a las abuelas.

    Abrazo!

    ResponderEliminar
  14. He vuelto a tu nido, Darío porque por lo menos aquí hay silencio.

    Así que enhorabuena, amigo .

    ResponderEliminar
  15. Y cuando llegan las cotorras al último oído nada de lo anterior se dijo.

    Un beso Darío

    ResponderEliminar
  16. Que bien me llevo con mi gato.

    Le dejo joven, un abrazo inmenso porque le he extrañado:)

    ResponderEliminar
  17. Igual aprenden los soliloquios y los propagan, no.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  18. Sí y peor son las cotorras humanas...que hablan tantas huev...........
    Un abrazo grande para ti, seré breve jeje para no marearte.
    mar

    ResponderEliminar
  19. cotorras oor todos lados jajaa

    besitos Dario

    ResponderEliminar
  20. Te aplaudo el poema, Darío.

    Esas cotorras ni debajo del agua callan.

    ResponderEliminar
  21. son plaga esos bichos...me imagino tu boca como una jaula abierta...

    ResponderEliminar
  22. Hay silencios tan necesarios frente a tanta palabra alborotada.
    Besos

    ResponderEliminar
  23. Tengo mucho lío con las estaciones en los distintos países.

    Besos.

    ResponderEliminar
  24. Aplaudo tu determinación con semejantes bichas.
    Besos.

    ResponderEliminar
  25. Habrá que ponerles el termómetro Darío, a esas conversaciones para poner remedio a esas fiebres.


    Y dejar que los cultivos crezcan bien.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  26. Te vas a quedar sin saliva, mi querido Darío...

    Que haya suerte con los nuevos cultivos Niño.



    ResponderEliminar
  27. me gusta la contundencia de los versos, un abrazo

    ResponderEliminar
  28. me gustó el comentario de Verónica - Mujerciervo - pienso es la puntilla perfecta para las abuelas.
    abrazo.

    ResponderEliminar
  29. Ja, ja, ja. Espléndido. Puto destino que me arrancó la oportunidad de ser abuela y soliloquiar febrilmente.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  30. Los pájaros no me gustan mucho pero las humanas me resultan odiosas directamente.

    El poema, en su brevedad, es redondo.

    Un abrazo!!

    ResponderEliminar
  31. Sólo paso a saludarte , Darío.
    que sigan volando las alas de tu poesía así.

    ResponderEliminar
  32. Y pensar que ese tipo de cotorras abundan…
    Un abrazo

    ResponderEliminar

  33. Insolentes cotorras, sí, pero protagonistas de un excelente poema.

    Buenas noches, feliz sábado

    ResponderEliminar
  34. Son estridentes las jodias. Yo estuve a punto de cargarme a una con un tenedor, jajajaja.
    La vieja el visillo que las llama Mota.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  35. abrazos gorditos de esta cotorra , ten un comienzo de semana precioso Darío
    mil gracias por tus huellas

    ResponderEliminar
  36. pd... que seríamos sin ellas(cotorras) Darío
    hay que vomitarlas como sea
    por el pixel se quedan
    otras se fijan al papel

    muak

    ResponderEliminar
  37. Huyo de las cotorras como de la misma peste. Y en pocas palabras las has descrito brillantemente.
    Besos.

    ResponderEliminar
  38. Buenas noches Darío, gracias por estar siempre.
    Besos

    ResponderEliminar
  39. Buenos días Darío, debes de estar lejos de tu blog ahora, sumido en tu queceras cotidianos, harto ya de cotorras, con la saliva íntegra...

    Pero la pluma y la tinta , gastadas de escribir estos bellos versos.

    Salud.

    Ese trozo de poesía que te vio nacer no lo han visto aún esas cotorras... sino las callarías para siempre.

    ResponderEliminar
  40. Remedar, algo que tú no haces, puesto que tus textos siguen un molde propio, son originales, diferentes, personales.

    Un abrazo

    ResponderEliminar

Esto es catarsis