Especialidad de los hombres correctamente exitosos es juntar lo obvio, lo que uno sabe que de alguna manera se relaciona - no el agua con el aceite -, pero hacerlo con la exacta dosis de especulación y oportunismo, a veces malevolencia, tener muy avispada la percepción del tiempo y el espacio.
Así, los comerciantes amontonan con alevosía sanatorios, funerarias y florerías. Las florerías, estratégicamente, oscilando entre la vida y la muerte. Tienen de todo, fastuosos ramos para las flamantes madres y los que logran salvarse, y también demoledoras coronas, que algunos floristas sin tacto exhiben en sus veredas como una invitación atroz y provocadora.
También arquitectos y albañiles trabajan en conjunto y con mesura para que sus construcciones luzcan adecuadas al contexto. Ningún edificio transgrede las leyes de la moda o pretende alterar el equilibrio de los barrios o las ciudades. Algunos ostentan más, hay que decirlo, los más humildes se ajustan a una realidad menos propicia, pero igual buscan insertarse al medio con cierta lógica y coherencia.
Los jardineros no están exentos de este orden, no se verá distribución de formas y colores que espante o que hiera la vista. Ni hablar de los poetas, tan propensos a repetir estructuras, a caer en metáforas elementales y en tópicos gastados, que de una u otra forma conmoverán el corazón de los lectores que rehuyen a la exigencia, y sobre todo, el ego del propio "poeta" en boga.
El hombre se pasa la vida atesorando cosas y emociones y total para qué? Si desnudos llegamos y nos iremos sin nada...
ResponderEliminarTodo es un absurdo disfrazado de vanidades.
Beso, Darío.
A mi no me importa alimentar tu ego, ya lo sabes¡¡¡
ResponderEliminarUn beso.
Lindo Darío.
Sin embargo, es mejor decirte a verdad:
Reflexión muy acertada.
Besos.
Los jardineros no cuidan las formas y colores de las flores, son ellas las que los expresan solas, lo demás, es el sol.
ResponderEliminarEs que a veces nos hace falta esa metafora para exaltar al sujeto sobre las limitaciones del concepto mi estimado. Yo creo que es la herramienta mas poderosa de la poesia.
ResponderEliminarTe diría que a veces las formas justifican(otras disimulan) la vacuidad del contenido. Habría que diferenciar un poco como en las flores: la belleza de la rosa bastaría para justificarla, pero hay flores que utilizan su belleza como señuelo o para disimular que tras ellas sólo se encuentra la muerte...Abrazo!
ResponderEliminarMe lleva a pensar en quienes hacen lo que se espera que hagan...
ResponderEliminarY me lleva a pensar que no me gusta que me digan lo que (creen) quiero escuchar... y me lleva a pensar y a pensar...
me ha gustado leerte, como siempre.
Viste que también vengo despues? Jeje
Abrazo!
Cada cosa en su sitio, un sitio para cada cosa. El arte de los hombres eleva los dos más obscenos y rastreros de sus comportamientos, el clasismo y la hipocresía, a la categoría de "suerte, saber hacer, o...porque YO me lo merezco..." La poesía por la que se paga -hay de la otra-tampoco se libra de nuestro arte...
ResponderEliminarPara quitarse el sombrero (aunque puedo dejármelo puesto, me queda bien:))
Un abrazo
El arte de los hombres, mezclado con el de las mujeres, a vveces crea maravillas y a veces desastres.
ResponderEliminartodos los poetas reciclan , todos sin excepción
ResponderEliminarnadie viene a inventar la rueda
apenas alcanza para dejar huella en el instante antes de que un otro varíe la mezcolanza
abrazos
Todo, al fin, es un gran cementerio.Y todo poeta acaba siendo la última rima fácil de una endecha.
ResponderEliminarAbzo
Somos todos una estructura fallida.
ResponderEliminarUn día caerá.
Saludos.
Pero siempre hay,- por suerte- algo delicioso que transgrede la monótona armonía de lo esperado.
ResponderEliminarUn abrazo
Esas florerías y sus flores lo dicen todo.
ResponderEliminarAsí somos.
Y mientras, tratamos de dejar la huella que demuestre que hemos existido. Pero todo está condenado al polvo y al olvido.
Saludos
El agua con el aceite imposibles de mezclar.
ResponderEliminarPero bueno, hay quien lo intenta, eso sí.
Un beso.
A todos nos gusta que nos huelan las flores hasta el punto que sólo florecemos para eso, aunque nuestra naturaleza fuera otra.
ResponderEliminartengo fantasías con un jardinero que corte versitos y abone decasílabos...
ResponderEliminar:P
Parece que hoy lo que más importa es estar bien insertado. Y en esa actividad se despliega todo un arte.
ResponderEliminarUn abrazo, Darío.
Creí que el arte en la " humanidad" estaba destinada solamente a los " dioses".
ResponderEliminarUn beso con tirabuzón.
En realidad, y lo digo por tu comentario en mi blog " alma" no nunca nadé entre tiburones.
No se tú.
Besos.
Y otro normal, azzul.
ResponderEliminarMucha razón en lo que me comentaste. Uno a veces no se valora... Pero es algo que de a poco se logra :)
ResponderEliminarLindo texto...
Si se trabaja en grupo, mejor trabajar en conjunto.
ResponderEliminarBesos.
Así es casi todo un negocio, un ir y venir se gasta con la vida y con la muerte jeje, una manera melodramática como esté día jiji
ResponderEliminarCuando mi papá murió le tome odio a las flores en general pero después se me fue pasando, ahora me gustan mucho, pero en su momento me traumaron.
Besos y abrazos
mar
Joven Cuervo usted siga hablando y recitando versos nada mas importa.
ResponderEliminarBeso
La aproximación del hombre a la realidad ha estado siempre muy lejos de su ego, esa zona oscura, que termina en descomunales odios que advertimos como pasión.
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ResponderEliminarOlá.
A tendencia humana, é buscar o novo, imaginando saciar curiosidades.
Abraços
* a escasos cien pasos de los listos de oficio
ResponderEliminarandan que se mueren inhalando aromas quienes jamás serán flor*
Y ahí, todos en tropel andamos...
ay, Darío!!
Besos
La percepción avispada atraviesa el tiempo y el espacio.
ResponderEliminarBesos.
ten una jornada preciosa Darío
ResponderEliminarmil gracias por tu huella
cuando el amor en nuestro motor... los juramentos no son un yugo ni condena
abrazos energéticos
Me gustan tus gotas de luz.
ResponderEliminarUn beso.
Y, este texto está lleno, enhorabuena.
Un gusto aterrizar aquí...
ResponderEliminarNi políticamente correcta, ni exitosa. Pum. Condenada al oprobio. Qué le vamos a hacer. :)
ResponderEliminarUn abrazo
Ese aliento de escritor..., cada vez más marcado..., ahondando en los surcos que dejan tus palabras, los que indican tu camino.
ResponderEliminarEnhorabuena.
Toda creación sin un pellizco de ego quedaría escondida en un cajón. Vivir en sociedad obliga a re-alimentarse y también a superarse.
ResponderEliminarUn abrazo, querido.
ResponderEliminary las mujeres mientras qué hacen??
tener orgasmos??
buena forma la de correrse con el tiempo ^_~
Creo que escribiste una entrada nueva, tengo un despiste¡¡¡
ResponderEliminarbueno, ya la buscaré.
Besos.
¡Ajajá! ¡Buen hachazo final! Hablando de poetas, me trajiste a Quevedo a la mente. Y todo negocio que tenga que ver con flores me parece sumamente inquietante: sobre todo si esas flores son las amapolas...
ResponderEliminarSaludos.
ResponderEliminarse necesitan poetas que lo sean por encima del èxito, la fama, sin el ego del poeta en boga. los hay?...
Besos
La corrección lo inunda todo, y agradar, en arte, no es difícil. Pero claro, una cosa es agradar y otra emocionar. Ahí hay que revolver en las tripas ¿verdad, Darío?
ResponderEliminarUn abrazo.
genial semana Darío
ResponderEliminarabracitos colorinches
Poetas y escritores que repiten fórmulas concebidas, golpes de efecto, la letra fácil para el público de uno. Qué tema. Algo que últimamente, en lo personal me estoy cuestionando mucho.
ResponderEliminarAbrazo desde el sur
Sutil tu ironía Darío, poeta exigente. Sigue desestructurado, por favor. Un abrazo.
ResponderEliminarTerrible pero cierto.
ResponderEliminarUn abrazo
Ana