Lado oscuro de los hombres
Cuánto de temor habrá
en eso que llamamos "mala suerte"
la obstinación gatuna
- no exclusiva de los negros -
de pasar por delante de los hombres
como si a espalda de esos seres fatídicos
quedasen demasiado expuestos
a lo atroz y lo imprevisto.
No soy supersticiosa, ni me da miedo el destino...
ResponderEliminarMiau!!
Beso-te!
cada día que pasa amo más a los gatos...
ResponderEliminarpero al hombre ... es relativo
buena semana Darío
y quedasen demasiado expuestos.
ResponderEliminarsí señor, palabras de un hombre que ni vigila su espalda y que mucho menos le importa andar sin taparrabos.
abrazo Darío.
Bueno, el que se sujeta a esas cosas quedará atado en la esclavitud del temor, sí, señor.
ResponderEliminarABRAZO GRANDE, DARÍO.
Ellos (los gatos) también tienen derecho a ser supersticiosos y con respecto a los hombres hacen pero que muy bien en serlo.Damos miedo...
ResponderEliminarSaludos.
Los tigres no existen...
ResponderEliminarAunque no soy gato, si un hombre se me cruza por la vereda de izquierda a derecha, voy rápido a consultar a la bruja Lechiguana.
ResponderEliminarDarío, un abrazo.
Los gatos no me dan miedo, los negros menos, los hombres si y si tienen mala facha peor. Huyo de casi todos pero no descubro todavía cómo huir de los que hablan bonito.
ResponderEliminarUn beso.
Hay ciertos poemas tuyos que podrían conformar un glosario de la condición humana. Este es uno de ellos...Me gusta tu perspicacia, tu perspectiva y el modo en que lo expones...Un abrazo.
ResponderEliminarSólo el bicho humano traiciona.
ResponderEliminarla suerte adelante y atrás... depende de cada uno lo que fue dejando.
ResponderEliminarLado oscuro que a veces tenemos dormido para no darnos miedo a nosotros mismos.
ResponderEliminarBesos.
ResponderEliminarme inspiran los gatos negros y me hace gracia la gente que los teme :P
De buena gana firmaba los comentarios de Vera y Blue.
ResponderEliminarDarío, que manera de expresar ese espacio de incertidumbre entre el gato y el hombre.
ResponderEliminarChapeau!!
No me dicen nada los gatos, quizás sea que tengo algo de gata y prefiero los hombres.
Es bonito este poema, me gusta ese lado oscuro tuyo. Un abrazo.
ResponderEliminarTiene luz.
(?) lo que no entiendo es la etiqueta de la poesía.
ResponderEliminarBesos.
YO NO LO CREO PORQUE ADORO A LOS GATOS Y NEGROS TAMBIÉN... UN BESO
ResponderEliminarNo sientas pena, pequeña Amapola, yo tampoco las entiendo. Son tan sesgadas...
ResponderEliminarTodos, hasta los mismos hombres tienen un lado super oscuro...
ResponderEliminarMaravilloso juego de palabras, y buena intuición...
ResponderEliminarTe lo dice una gata.
Abrazos
Yo de ser gato, por muy negro que fuera, no le daría la espalda a un hombre. No fuera que la mala suerte se me volviera en contra.
ResponderEliminarUn abrazo!
Eres un apasionante hombre-gato: seductor, hábil, astuto y silencioso.
ResponderEliminarun abrazo
Hay gatos en forma de humanos, hay que decirlo... Eso sí, cuando el sábado a la noche iba caminando con amigos por la calle, y pasó un gato gris, ni por asomo quisimos que sea negro...
ResponderEliminar¡Qué buena música de fondo! ¡Me encantó!
¡Abrazo Darío!
Gatas negras...
ResponderEliminarSiempre hay un perdedor que se lleva los palos de otros, en el caso de la mala suerte le toca al pobre gato negro.
ResponderEliminarUn beso
Interesante el texto, me fascinan los gatos.
ResponderEliminarNos leemos, besos gitanos.
Condición humana que a veces nos come a nosotros mismos.
ResponderEliminarUn beso, Darío
Pues el puro y duro temor inherente a los hombres... cobardía o a veces simplemente estar vivo.
ResponderEliminarBesos
Qué tenacidad la de los hombres al ponerle ritmo al infortunio. Recordé a Baudelaire cuando decía en su poema "La mala suerte":
ResponderEliminar"Mi corazón, tambor velado,
Va redoblando marchas fúnebres"
Ese anticipo que gesta...
Un abrazo.
Odio los gatos, hasta miedo me dan...
ResponderEliminarPrecisamente ayer no pude disfrutar de unas tapas y cervecita fría porque nos rondaban tres gatos cachorros, no les valía nada para espantarlos, como si estuvieran enamorados de mí!!! jajajaja
Besos
Es que está tan bien dicho que no tengo nada que añadir, Lo siento.
ResponderEliminar:(
Un beso.
Muy bueno este escrito, amigo.
ResponderEliminarSaludos!
prejuicios gatunos u.u
ResponderEliminarMe gustan los gatos (de todos los colores) y luego, los hombres (aunque no todos ni de cualquier color).
ResponderEliminarBeso gatuno.
El lado oscuro de los hombres es más oscuro cuando son(somos) lunáticos.
ResponderEliminarAbzo
Me gustó mucho el título, lo dice todo.
ResponderEliminarAbrazo gigante.
Me gustó mucho el título, lo dice todo.
ResponderEliminarAbrazo gigante.
Me gustó mucho el título, lo dice todo.
ResponderEliminarAbrazo gigante.
Confío en la mirada gatuna, más que en algunos miserables que andan dando vueltas
ResponderEliminarAbrazo
Nunca lo había pensado y,sin embargo, explica tantas cosas...
ResponderEliminarSon ellos, claro, los hermosos gatos negros, quienes deben cuidarse.
Y no se les puede criticar la superstición. Nosotros los instruimos al respecto.
Un abrazo, Darío
eso es ser mujer
ResponderEliminarBesos
a mi los negros me dan respeto...
ResponderEliminarme quedo por aqui
besitos
He llegado a tu blog por enlaces de otros que tenemos en común y me ha gustado muchísimo, con permiso te enlazo en el mio.
ResponderEliminarCreo y defiendo la superstición, si ella, por ejemplo, no tendríamos cosas tan bellas como tu poema.
Un saludo desde Almería, España
La indefensión es atroz, amigo Dario, y no tiene nada que ver con la superstición.
ResponderEliminarBicos.
mira qwue egoismo y delirio de suerte protagónica robada... los ombres son los que llevan el demonio dentro incluido endilgarle a pequeños seres sus defectos qe no pueden soportar
ResponderEliminaramo esa canci;on de fondo....
A veces creo que los hombres llaman a la mala suerte por su propio nombre para que esta acuda, pero no estoy segura.
ResponderEliminarUn beso para ti, Darío.
Feliz Día.
qué haríamos sin la posibilidad del atropello
ResponderEliminarcreernos inmortales
me gustó mucho, un abrazo
Pues a mi me gustan los gatos, Darío, desde siempre.
ResponderEliminarUn abrazo, amigo, el gato que vive en tu poesía es muy bello.
Besos.
Y yo te leo, y pienso en el lado oscuro de la luna, ese hemisferio imposible de contemplar, pero que estar... está, está.
ResponderEliminarexiste.
Besos Darío.
Por esquivar uno gris casi me mato...el color no es exclusivo. Abrazo.
ResponderEliminarEn mi próxima vida seré un gato negro ( aunque una gata no suena mal jaja)
ResponderEliminarNo soy supersticiosa, y los amo. Creo que es peor encontrarse a “un humano” en la cola del banco, o a un político.
Besos Chico-bueno.
Le damos mala suerte a todo.
ResponderEliminarMira como está el planeta por nuestra culpa.
Tienes una óptica lúcida y profunda, ya quisieran los gatos!!!
ResponderEliminarBesitos, Joven, besitos
Las supersticiones son cosa de ignorantes.
ResponderEliminarUn fuerte y gatuno abrazo.
pasé a leer este poema más de una vez y no sé que comentar.
ResponderEliminarbobadas: tengo una gata negra, creo en el destino, no entiendo a los hombres, no entiendo por que temen.
bobadas...
besos, querido d.
Uyyyy crei que era solo de los negros, mi gata es blanca....
ResponderEliminarAbrazo
pasa un precios finde Darío
ResponderEliminarabrazos
:D
Supersticiones. Pobres gatos (a mí me encantan), creo que el llamado imaginario popular y la tradición cuentista les han endilgado el triste papel de símbolos del mal, o de acompañes de brujas y demás seres míticos asociados a la maldad.
ResponderEliminarUn abarzo
Me gustan los gatos...Desde que los egipcios los consideraron dioses, tienen bien alta la autoestima...
ResponderEliminarNos causa miedo aquello que no comprendemos.
Besos
Maribe
Gracias por tu huella y por estar siempre en mi casa, por compartir cada pasito que doy, un beso grande. Que tengas un bello día.
ResponderEliminarCariños
Sólo es necesario tener un poco de valentía. Besos
ResponderEliminar¿Hablas de mi? como me gusta q me conozcas tanto.
ResponderEliminarEstoy ahora mismito restregando mi lomo con ... con el tuyo ;P
Beso largoooo y dentro
El mayor miedo es a la incertidumbre. Y en felinos e infiernos cocemos el caldo del mañana. Bello poema, si se lo,lee cruzando los dedos jajajaja. Abrazo, es bello de verdad.
ResponderEliminarLa obstinación es de naturaleza felina. Seguro.
ResponderEliminarUn abrazo.
La historia desde el punto de vista felino descubre otro mundo. Besos.
ResponderEliminarA pesar de sus siete vidas, son más listos que nosotros mismos.
ResponderEliminarTal vez porque saben que mejor enfrentarse de cara, o seguramente porque no son supersticiosos y no tienen lado oscuro.
Besos mediterráneos.
Qué grande.
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