La miseria
Qué pequeños, qué ínfimos son
los hombres que festejan
la muerte de otro hombre;
una pequeñez, quizá,
inversamente proporcional
a la grandeza del que muere,
una pequeñez
acorde a su miseria,
lo paupérrimo
que infecta la sangre,
lo paupérrimo, lo infecto
que no los deja ser
hasta el día
en que se borra
(o ellos borran)
- de alguna forma pero no -
lo que abominan
por impotencia propia,
y entonces ser, sí, al menos sombra,
al menos sombra de otra sombra.
Totalmente de acuerdo contigo.
ResponderEliminarLo malo es que esa gente es incapaz de celebrar la vida de tanto celebrar la muerte.
pequeñez absoluta la de los hombres (especie)
ResponderEliminarla muerte es en cambio democrática absolutamente
ella se lleva a todos sin preguntar nada ni juzgar nada
abrazos
El odio también es propio de la fallada especie humana.
ResponderEliminarMe gusta...
ResponderEliminargracias..
Pequeñez, miseria, sombra, muerte, sí, y afortunadamente, tan ineficaces para apagar cualquier fuego que brilla como debe, donde debe, mal que su luz les pese a muchos.
ResponderEliminarLos pequeñitos se van, se evaporan y a nadie le importa.
El fuego no se acaba nunca.
Es el odio el que festeja. Y sin embargo la única fiesta legítima es la del amor...Un abrazo.
ResponderEliminarNo hay peor festejo que ese de otras muertes. Menos mal que hay quien reivindica otro tipo de festejo haciendo poemas tan ciertos y sinceros como éste.
ResponderEliminarUn abrazo.
Eso no es fiesta: es el reconocimiento de la lucha impotente cuando el otro está vivo.
ResponderEliminarY ni siquiera entienden que hay personas que perviven en la historia y ni la muerte los vence.
Y muchos, con la muerte, consiguen lo que tanto ansiaban en vida. Así de estúpidos somos los humanos.
ResponderEliminarEsa es la vida del miserable.
ResponderEliminarUn beso
Me llena de intriga esta poesía, no te lo puedes ni imaginar.
ResponderEliminarPorque tú estás vivo, está claro eso Darío.
Besos.
En serio, me pregunto quien puede festejar algo así...
ResponderEliminarCuesta creérselo.
Abrazos.
En cambio, querido Darío, yo pienso que hay muertes festejables, contra todo lo que opinen lo demás, y tú mismo.
ResponderEliminarMe vienen a la cabeza ciertos nombres de ciertos muertos aparentemente "grandes"...
Tu poema, tan bello como la mayoría, lo que trasmite es otra cosa.
Un fuerte abrazo.
No puedo estar más de acuerdo contigo... es algo que he venido pensado desde el martes 5 de marzo 4:00 pm
ResponderEliminarQué triste....
♫♪ y para la gente que me da asco ♫♪
ResponderEliminareso darío: asco. eso dan.
besos
(siempre habra victoria, mientras haya revolucionarios)
L.
No conseguimos separar lo público de lo privado, la persona de la representación.
ResponderEliminarBesos.
A veces el ser humano me sorprende, principalmente en su faceta más miserable. Puedo no coincidir con millones de personas, pero las quiero a todas vivitas y coleando.
ResponderEliminarUn abrazo.
HD
A mí me asquea cuando somos nosotros mismos los que festejamos la vida que se acaba en un poema.
ResponderEliminarAbrz. fiera.
Tan pequeños como aquel que murió y antes festejó la muerte de otros.
ResponderEliminarLa miseria.. es tan fácil sacarla a la luz, que termina convertiéndose en sombra.
Saludos.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarNo le voy a contar todas las barbaridades que he leído estos días. Sólo le diré que son terribles. Triste ver a tanta gente capaz de odiar a quien no le hizo nada, nomás porque sí o porque su personalidad no les cuadraba. Expresiones de odio plagadas de clasismo y hasta racismo. Y luego están los que se dicen “buenos cristianos”: primero vomitan odio, mientras se congratulan por la muerte de quien no les hizo daño, y después, el domingo quizá, irán a misa y hasta comulgaràn.Triste.
ResponderEliminarUn abrazo
Por más pequeña o equivocada que sea una vida, aunque afecte a otros... sigue siendo una vida.
ResponderEliminarBesos Darío.
Viene la muerte y reconsideras la vida. Vives sin reconsiderar la muerte.
ResponderEliminarBesos
De todo vemos en este mundo...yo creo que cada uno da de lo que tiene dentro.
ResponderEliminarAbrazos empáticos, Darío.
muchas gracias por tu huella Darío
ResponderEliminarpasa un precioso fin de semana , abracitos y energías :D
Bien definida la miseria , Darío.
ResponderEliminarBesos.
Sí, y además de su ruindad, de su mezquina incapacidad de verse y reconocerse tienen extrañas manías, celebran la muerte de los que aman la vida, de los que quieren vivirla, de los que como aman la vida se siente inmortales... pero ponen todos los gritos en el cielo si alguien decide morirse, eso no vale, eso ofende a Dios. Claro, eso sí. Ellos no. A Dios no sé, pero a mí, me tienen muy hasta el moño, la verdad.
ResponderEliminarBesos
Se me ocurren muchas cosas al leerte Darío, me pasa muchas veces con tus letras, que al leerlas encuentro muchas ideas y todas distintas, dejando libre la interpretación.
ResponderEliminarAquí por ejemplo se me antoja entre otras que hay personas tan envidiosas, tan miseables, tan vacías de ser que por no poder no pueden llegar a ser ni sombra, y cuya vida es tan miserable que hasta envidian la muerte.
No sé, se me ocurre esto, aunque tengo más versiones.Lo que está claro es que tus letras me encantan.
Besitos mediterráneos.
Tan cierto como bien dicho.
ResponderEliminarA menudo me llega esta reflexión...
Apenas hemos aprendido.
Un beso
Ciertos tus versos Darío.
ResponderEliminarTampoco logro comprender cómo algunas personas pueden alegrarse con la muerte de un hombre. Como ha comentado Humberto, puedo no coincidir con millones de personas, pero nunca festejaría una situación así.
Un beso
Soy de las que piensan que nos engañaron en eso de sufrir la muerte, no todas las muertes que se celebran son por odio, por mucho dolor que nos cause la despedida.
ResponderEliminarAbrazo grande Ruido.
Yo hubiera festejado la de Hitler.
ResponderEliminarSaludos.
la miseria humana es vil, mas en los pobres de espíritu, son seres sin trascendencia y su frustración los lleva al ridículo...
ResponderEliminarcomparto la esencia de tu escrito querido amigo, abrazo
Por más que no te guste la actitud o la forma de ser de alguien, es horrible celebrar o desear la muerte.. aún sólo sea por respeto.
ResponderEliminarBesoteeees!!
Pobre de ellos..
ResponderEliminarOdio el odio
Me encanta
ResponderEliminarPrimero la celebración, y lo que viene ahora es la mentira y la desacreditación, harán lo imposible para que muera dos veces.
ResponderEliminarUn poema que bien pudiera ser un libro por lo mucho que dice.
ResponderEliminarDa la vida al que muere y mata al que parece que está vivo.
Bravissimo!!
Bicos.
Bueno, ha habido cada uno que... Lo mejor es aquello de: "paz lleves que paz dejas".
ResponderEliminarSaludos.
La nobleza de estas personas se ve en estos detalles: aunque no te agrade de una persona su filosofía de vida, su forma de vivir y pensar, no por ello hay que alegrarse de la desaparición de otra persona solo porque no se comparte la ideología política. Ésto último es lo que menos entiendo.
ResponderEliminar(Esta semana escuché una respuesta a otra persona que comentaba sobre el fallecimiento de Chaves: "te da pena? ¿es que ahora eres roja?"; me sorprendió la interpretación... para mal, pero que muy mal, te lo aseguro).
Un abrazo
Festejan que por fin su envidia se dará por un corto espacio de tiempo un merecido descanso
ResponderEliminarHay zonas donde se cree que es mejor festejar la muerte que los nacimientos. Total, para lo que hay que ver en esta vida y lo que nos toca pasar de vez en cuando...
ResponderEliminartiene su lógica, supongo
Besos
Más pendientes de la muerte que de la vida. Eterno ritual.
ResponderEliminarBesoss.
No es bueno ser sombra, ni siquiera sombra de otra sombra.
ResponderEliminarEs mejor ser luz. besos.
Aquí no hace mucho falleció Santiago Carrillo, un histórico del PCE, y también surgieron los detractores a buscar protagonismo, lamentable.
ResponderEliminarPregunta...festejarian la muerte de un dictador de nuestros 70s?
ResponderEliminarPersonalmente, no me parece pertinente ni humano festejar la muerte de alguien. Así se llame Galtieri, Kadafi, Hussein o Jesús. Pero evidentemente, hay miserables dispuestos a festejarlas.
ResponderEliminarAbrazo