Nadie es tan pobre me repito como quien no tiene nada en la cabeza un recuerdo una elucubración un plan siniestro los bolsillos se llenan de polvo de migas de piedritas en el río una cabeza hueca es un llano estéril.
una cabeza hueca, un corazón siempre conforme, unas manos blanditas, unos pies frios, unos abrazos sin tocar al otro, como de lejos, una vagina mezquina, una generosidad emponzoñada cuidate dicen. No les haga caso. Nadie puede ser tan miserable.
una cabeza hueca, un corazón siempre conforme, unas manos blanditas, unos pies frios, unos abrazos sin tocar al otro, como de lejos, una vagina mezquina, una generosidad emponzoñada
ResponderEliminarcuidate dicen. No les haga caso. Nadie puede ser tan miserable.
hubiera creído que no existía gente así...
ResponderEliminarhoy se que ese "todo" es trágicamente posible
Siempre queda un rincón de cabeza vacío.
ResponderEliminarAhí no entra ni dios!
Bss
Como todo en la vida, el corazón necesita estímulos, y la cabeza inquietud por el pensar...
ResponderEliminarBesos.
Hay que imaginar, fantasear, crear; rastrear la vida y descubrir que siempre hay algo que llevarnos a la cabeza y parir pensamientos.
ResponderEliminarUn abrazo.
Una cabeza hueca un día detrás del otro, se vacía de verdad en poco tiempo.
ResponderEliminarBesos
Vuelvo al comienzo: nadie es tan pobre.
ResponderEliminarSaludos.
ResponderEliminarPublicas poco pero merece la pena venir a disfrutarlo. Siempre certero y profundo.
Un abrazo, Darío.
Sin duda. Lo peor.
ResponderEliminarUn abrazo.
Halago tu capacidad de síntesis.
ResponderEliminarY sí es muy cierto... nadie es más pobre"
Yo quisiera no tener nada en la cabeza la mitad del rato Darío.
ResponderEliminarEse tipo de probreza me liberaría el corazón.
Besos.