Después de pasar por diferentes estadios emocionales, de dar engorrosos pasos como si de rellenar formularios se tratara, después de haber puesto en juego complicadas y hasta insólitas estrategias de persuasión, de haber superado caprichosas exigencias, después, incluso, de tener que soportar no sólo negativas, sino también, admisiones que rápidamente eran retractadas. Cuando ya pensaba que estaban hechas todas las observaciones o cuestionamientos con respecto a su objetivo o sus intenciones, que ya no tendría que someterse en adelante a ignominiosos cuestionarios, ni moverse con el sigilo que entrañan los trámites formales, lo espeso de la gestión, José Salinas encontró un obstáculo inesperado a su deseo, esto es, que la dama en cuestión le solicitó un Certificado de Buena Salud, aduciendo que en estos tiempos es temerario tener sexo sin las prevenciones pertinentes. José le propuso que usaran preservativos, pero ella no lo acepto porque, dijo, "mis peores miedos están centrados en las enfermedades contagiosas de la boca." No supo que decir, el frustrado Salinas, se dio cuenta de que persistía en la búsqueda por mera obstinación, que cualquier rapto de espontaneidad estaba vedado, que no le estremecía el cuerpo pensar en su mano hundiéndose en el sexo de la mujer, es más, se lo imaginaba como un laberíntico castillo subterráneo, cuya infinidad de puertas reducían al mínimo la posibilidad de dar con aquella que cobijara detrás, la tempestad del goce.
Tus escritos siempre, siempre caen bien a pesar de cualquier circunstancia...
ResponderEliminarBeso!
Aunque el juego de la seducción es en primera instancia un acicate, si se prolonga demasiado tiempo y se llena de multitud de obstáculos, puede acabar por aburrir o eclipar el goce(no sabría decirte qué es peor). Y no digamos nada cuando a todo esto se le empieza a sumar la burocracia....Abrazo!
ResponderEliminar¿Cuál es la medida justa de las cosas?
ResponderEliminarLa distancia que hay entre la interrelación de dos que se ajustan y si no, tendrás que dejar de insistir, porque no era el camino.
La precaución me parece afortunadamente favorable a exaspero de otros, ajo y agua.
Beso en la frente queridísimo Joven.
¡Una brújula! ¡Un faro! El deseo se ha extraviado en la maraña de la burocrática prudencia.
ResponderEliminarImpecable.
ResponderEliminar(Un estilo muy Javier Marías, por cierto. Un enamorado del "antes" y el "después" y de las frases secuenciales que vos conocés mucho mejor que yo).
ResponderEliminarlo que faltaría en estos tiempos es dar fe ante notario y con todos los certificados en mano de que estamos "limpios"
ResponderEliminarno hay por Dior
excelente Darío
abrazos
Tremendo esto de tener que acreditar tanto para el juego amoroso, pero así están los tiempos y los cuerpos.
ResponderEliminarBuena prosa, Darío.
Un abrazo.
Odiosa la burocracia en general, y ésa en particular. Yo le diría a Salinas. ¡Sal corriendo! ¡Huye!
ResponderEliminarAbzo
Me imagino al Salinas follando con mascarilla, en canzoncillos y con traje y corbata!! Porque los hay que cuántos más peros encuentren antes de, más les pone, coño!
ResponderEliminarEl se la buscó pues que le aproveche!
Bicos.
Me ha encantado, Darío: una prosa perfecta.
ResponderEliminarCruel realidad. Un beso Darío.
ResponderEliminarFeliz semana.
Creo que así es la vida siempre hay obstáculos inesperados a todos los deseos.
ResponderEliminarMuy bien expresado.
Un saludo.
Un texto tan bien enredado como la señora.
ResponderEliminarBesos, Darío.
Estoy segura que con tanta vuelta... se quitan las ganas por el camino.
ResponderEliminarComo se complican algunos
Besos
qué histérica vueltera! si se habrá revolcado en cada calle..
ResponderEliminar:P
Ella encontró la fórmula exacta para apagar el fuego; un simple "no" lo hubiera acicateado más...
ResponderEliminarBesos, Darío.
Madre mía, con lo fácil que hubiera sido decir no me apetece nada...
ResponderEliminarUn beso, Darío
A ese paso tendríamos que llevar tatuado un certificado de sanidad.
ResponderEliminarEstá bien tomar precauciones, pero sin llegar a exagerar.
Abrazos
No me extraña que José decayera en su empeño, con una actitud como la de ella, se mata el deseo hasta del más salido!!! jajajajajaja
ResponderEliminarEXCELENTE POST
Besos
Me encantó imaginarme a mi pareja (real o imaginaria) pidiéndome un montón de formularios antes del amor-sexo. ¡Eres un grande!
ResponderEliminarAbrazos.
Huye Salinas!!!
ResponderEliminarAún estás a tiempo!!!
espectacular como escribis y tu blog
ResponderEliminarbeso
Es que la salud es muy importante y las enfermedades de la boca son las peores.
ResponderEliminarUn abrazo.
Besos.
Muy buena narración, original y creíble. Salinas debería salir pitando, sin mas trámites.
ResponderEliminarAbrazo
Sexo oral libre de gérmenes y lleno de terror.
ResponderEliminarLos estadíos esmocionales posiblemnete no sean como los estadios de fútbol.
ResponderEliminarbesos.
Diosss, como si la vida no estuviera llena de trámites, hasta en el amor hay que seguir algunos. Y luego por qué la gente prefiere renunciar o incumplir con los procedimientos…
ResponderEliminarUn abrazo
Que paranoica la señora. La seducción, ese divertido juego, juego con riesgos.
ResponderEliminarNo se debe hablar de gérmenes en la mesa:))
Un abrazo, me ha encantado leerlo, engancha hasta el final.
ResponderEliminarEl cuidado, la salud y las relaciones de todo tipo, un gran tema.
Mi abrazo para ti.
mar
Leerte es descubrir algo más... lejos de lo imaginado y reinventar la propia imaginación.
ResponderEliminarUn saludo.
Salinas era un inexperto: hay condones para la lengua.
ResponderEliminarTantos peros y reperos ahogan cualquier goze. Una hermosa prosa, Darío.
ResponderEliminarUn beso
Menos mal que solo fue un sueño, ¡ te imaginas, seducir con sellos pasados por distintas ventanillas!, la seducción surge sola, una mirada y ¡¡¡ ya!!!, te perdiste amigo...
ResponderEliminarMuy bien narrado. Un abrazo Darío
Genial y a cuidarse
ResponderEliminarintenso como siempre Dario
ResponderEliminarmuchos besitos, feli dia
y a veces, bastan silencios o actitudes para entender que "la margarita dijo no"
ResponderEliminarNo le debe resultar muy atractivo. Somos muy rápidas inventando excusas :) :) :)
ResponderEliminarEs que la burocracia es mu mala pa tó...
ResponderEliminarBesitos.
Tempestad o lluvia fina , siempre agua que traen las nubes.
ResponderEliminarUn abrazo.
Con tus letras vuela mi imaginación
ResponderEliminarmuy bueno
Abrazo
La razón, siempre aniquila la espontaneidad, querido Darío.
ResponderEliminarUn saludo.
Complicada la mujer de Salinas... Complicada por no decir otra cosa.
ResponderEliminarSaludos
J.
La espontaneidad está masacrada por este mundo encorsetado.
ResponderEliminarSaludos.
Ja, ja, está muy bien. ¡Pobre Salinas! Eso sí, la señora de tonta no tenía un pelo: la razón consumiendo la pasión.
ResponderEliminarSaludos.
Besos, feliz semana.
ResponderEliminarY como no hubo un trámite inicial pensé que nunca los abría. Pasamos del amor al divorcio son escalas
ResponderEliminarVengo de la cueva de Licantropunk y precisamente hablaba del gusto que acabaremos adquiriendo por el amor "aséptico" y sin mancha o roce...
ResponderEliminarClaro que tú cuentas mejor ese concepto y retratas, también mejor, este tiempo nuestro.
Pues así andamos, verdad?
Abrazote plas, plas
Nos quieren también limpiar y aseptizar lo que contiene de belleza el placer del sexo sucio???
ResponderEliminarLa gente está mal...
:(
Besos, Darío.