Destino de perro
Peor que nosotros
encerrados en el auto
con aire acondicionado
detrás
de una estación de servicio
en la infernal siesta
está ese perro
que cruza la ruta
medio encorvado
buscando un refugio
- improbable -
entre los yuyos
como hombres flacos
y altos,
el sol le desarma
el lomo
lleva las patas incendiadas.
siempre hay alguien pasando mal, aun cuando creemos que a nosotros nos pasa todo,
ResponderEliminarabrimos los ojos y vemos la realidad
Besitos Dario, feliz dia
Yuyos es un tipo de planta.
ResponderEliminarEs que no lo sé.
Siempre hay alguien que está peor que uno mismo, muy buena poesía, Darío.
ResponderEliminarEnhorabuena.
Feliz semana.
Un beso.
Narrativo, y muy bueno: transmite calor, siesta, mundo faulkneriano.
ResponderEliminarUn beso.
ese perro que transita nadie le viene con cuentos , él sabe
ResponderEliminares más vivo que los vivos
pero nosotros nos juramos estar mejor
abrazos y buena semana Darío
La verdad es que es una poesía triste pero bella, enhorabuena.
ResponderEliminarBesos.
Pobrecito. Aunque lo miro, y es posible que su destino cambie, y lo quieran, y encuentre compañero para dormir, y nos sobreviva.
ResponderEliminarEl perro, a diferencia de nosotros, sólo conoce ese destino, el de la supervivencia sin expectativas. Yergue la cabeza sobre sus cuatro patas para buscar la sombra u olisquear el trozo de carne. Nada sabe de babeles ni comodidades....Buen poema, y buen final. Abrazos!
ResponderEliminarMe partió el alma este post!!! Me la partió! Cómo sufren algunos perritos!
ResponderEliminar:(
Y su imagen distorsionada por la reververación del suelo ardiente se confuende con el paisaje. Me duele ese perro.
ResponderEliminarAbzo
Ahora el destino de cientos de sub-saharianos vagan por desiertos, saltan vallas llenas de cuchillas, cruzan rutas en el mar serpenteando entre disparos del llamado primer mundo, flacos y altos, como los perros de tu poema y nosotros mientras tanto...dormimos. Lloro por mi, por la humanidad entera y solo me imagino un mundo sin fronteras.
ResponderEliminarBesos
Vida de perros.
ResponderEliminarSaludos.
El perro lleva las patas incendiadas, pero al menos no se le incendia la cabeza, como a nosotros.
ResponderEliminarHe notado el calor.
Besos.
Siempre habrá alguien con peor vida que la vida mala que nos toque.
ResponderEliminarMe encanta el poema
Abrazos
Hay que mirar sus ojos para verdaderamente comprenderlos.
ResponderEliminarDuele.
Infinito abrazo, Darío.
Ellos, al menos, abren la boca y les suda la lengua y se refrescan.
ResponderEliminarLo malo es el frío del abandono.
Pobrecitos perros sin nadie que los ayude, antes al contrario los patean y les pegan¡infame gente!
ResponderEliminarBeso
ResponderEliminarHola, Darío.
Obras atractivas.
Usted es el excelente artista.
Doy las gracias por su apoyo habitual y abundante.
Que tengas una buena semana.
Un abrazo.
Desde Japón, ruma ❃
Hay muchos hombres que son como perros vagabundos y sin rumbo.
ResponderEliminarEl perro promedio, es mejor persona que la persona promedio.
ResponderEliminarabrazo
No tenemos idea hasta donde puede sentir un perro. Su mirada siempre me desconcierta, creo que piensan mucho mas de lo que creemos. Tengo perros.
ResponderEliminarBuen poema. Besos
Un asfalto ardiente, casi derrite los zapatos del hombre que se refugia en el aire acondicionado, pero él, el perro, atraviesa la carretera...
ResponderEliminarUn beso, Darío.
Y por mal que nos veamos siempre encontraremos a alguien que lo esté pasando peor.
ResponderEliminarY no, no es un consuelo
Besos
Siempre hay alguien al que le va la vida peor, como al perrito...
ResponderEliminarTriste destino el de ese perro, pero no menos triste el de muchos de nosotros.
ResponderEliminarBesos
No me gusta el calor y soy alérgica al sol (una cruel ironía, siendo de Guerrero y con mis padres viviendo en Acapulco), así que me sentí identificada con ese pobre perro que busca refugio improbable, sólo que yo… en medio del asfalto.
ResponderEliminarUn abrazo
En pocos versos, los necesarios y ajustados, todo un mundo, no sé si perro mundo, también mundo humano.
ResponderEliminarNo hay quién dé más, chapó, poeta.
Abrasador.
ResponderEliminarQué bien escribes, da gusto leer.
mi padre una vez atropelló un perro en la carretera. nos íbamos de vacaciones a alguna parte. un agosto infernal caía sobre el asfalto. recuerdo la llanura amarillísima a nuestro alrededor. y al perro, que salió de repente de entre las espigas. en menos de un segundo mi padre tuvo en los pedales la vida del perro o nuestra vida. el perro murió. recuerdo el golpe, seco. mi padre no dejó de llorar durante horas. hacía mucho que no recordaba esta historia.
ResponderEliminarSí amigo, hambrientos y sedientos de alimento y cariño...como tantos otros seres humanos.
ResponderEliminarAhora en Chile en algunos centros comerciales agarran a los perros vagos y los enjaulan para que los clientes no los vean y los sueltan en la noche. Nos quieren poner vendas en los ojos para no ver tantas realidades, que los que somos sensibles vemos igual, porque tenemos abierto nuestro corazón y el dolor de los otros lo hacemos nuestro dolor...en cambio hay gente que vive en su metro cuadrado-burbuja que ve lo que le acomoda y siguen sus vidas vacías, egoístas de..
Si a todos nos importara la igualdad y la justicia el mundo sería como lo queremos tu y yo.
Muy buen poema-post.
Mi abrazo para ti con mucho cariño.
mar
La noche de Año Nuevo volvíamos a casa y media cuadra antes, en el umbral de un edificio, vimos a un perro acurrucado, solo, muy quieto. Nos agachamos y le hablamos despacito. No nos miraba. Tenía la mirada perdida, vacía. Supusimos que estaba asustado por los cohetes, o enfermo, o ambas cosas. Fuimos a casa a buscar con un cuenco con agua. Se lo pusimos cerca del hocico. No lo miró. Su cuerpo estaba ahí, pero él parecía estar en otra parte, muy lejos. Volvimos a casa y buscando en en Internet, llamamos a algunos de lugares explicando que al perro se lo veía mal, si no podían pasar a atenderlo, pero nada, no existe ningún algún servicio veterinario público de emergencias, pero parece que no existe algo así.
ResponderEliminarAl día siguiente pasamos por el umbral. El perro no estaba, pero sí el cuenco, sin agua, y una lata de atún vacía. Quisimos creer que estaba mejor, que se había recuperado o que alguien lo había socorrido. Pero por muchos días no pude olvidarme de la mirada de ese perro. El desamparo, sin traducción posible.
Un abrazo
Perdón, mi comentario anterior está lleno de errores, escribí rápido (poco tiempo) no revisé... Sabrás disculpar, Darío.
ResponderEliminarHay perros que son llevados en brazos y hombres que arrodillados piden en las calles, hay clases hasta en el reino animal.
ResponderEliminarPobrecillo, Darío, los animales también tienen derecho a un refugio.
ResponderEliminarUn abrazo.
Los perros abandonados en una carretera me llenan de pena y de malhumor contra sus dueños.
ResponderEliminarUn beso!!
Yo he recogido en casa a muchos de esos perros. Llegaban a la cancela, veían el plan y decidían que ese iba a ser, a partir de ya mismo, su nuevo hogar. Y yo encantada.
ResponderEliminarBesitos.
Todo es pura supervivencia, sólo que algunos lo hacen con aire acondicionado.
ResponderEliminarBesos, Darío.
mil gracias por tus huellas Darío
ResponderEliminarbesitos y buena jornada
yo siempre he dicho que todos llevamos un alma de perro.
ResponderEliminarunos arrastrando la correa otros con la mirada triste, otros mas con ansias de libertad
Con lo que me conmueven los perros.
ResponderEliminar¡¡¡¡Pobrecitooooo!!!
Difícil lo tienen los perros en la carretera,pero se las apañará seguro.
ResponderEliminarLo peor es la sed.
Y sí, siempre hay alguien peor que nosotros que no paramos de quejarnos.
Besos.
Y son mejores que nosotros.
ResponderEliminarMucho mejores.
Saludos.
Al menos tenéis un lugar donde ocultaros. Eso es oro puro casi siempre.
ResponderEliminarUn abrazo.
Prefiero ser perro de patas incendiadas que muchos de los hombres aireacondicionados. Abrazote, Darío.
ResponderEliminarEl aire acondicionado nos distrae, Dario. De todas formas mejor distraerse, idiotas entre el sonido y la furia, a veces la felicidad.
ResponderEliminarprecioso fin de semana pa'ti
ResponderEliminarabrazos energéticos
:D
siemrpe un placer leerte
ResponderEliminarque tengas un gran fin de semana
Abrazo
Bueno, en el auto con aire acondicionado no se está tan mal...
ResponderEliminarInsisto con la genialidad :-)
Viste q no vengo sólo cuando ganamos, je!
Abrazo
Darío, el destino del perro no difiere mucho del de cualquier otro ser humano, Abrazos para ti.
ResponderEliminarBonita poesia. Siempre es bello sentir la luz de tu alma en tu blog.
Un beso.
'al sol en medianoche siempre le acomodan consuelos
ResponderEliminarlos perros puede que lo sepan. Lo sabrán
Un abrazo fuerte
Yo conozco muchos de esos. (Perros) Un inmenso placer visitar tu blog. Saludos!
ResponderEliminarEl perro lo guanta todo con parsimonia y sufrimiento cansado. El perro en el fondo es noble; el hombre también lo es en la infancia, pero luego algo se tuerce en su interior, se pudre y se encierra en sí mismo o dentro de un auto.
ResponderEliminarEl perro sigue puro y en la calle. A la sombra, bajo el aguacero, la nieve o quemándose al sol; ahí sigue...
Un abrazo.
Una escena tantas veces vista, pero ahora que la leo aquí, me parece desgarradora...
ResponderEliminarBesos
Me hiciste pensar en la peli, Amores perros...
ResponderEliminarBesos, Darío.
Es el símbolo del rechazo, del repudio y la expulsión de los más débiles de nuestro entorno.
ResponderEliminarun abrazo