“Si eres el preferido, ¿Para qué quieres ser el único?”
Villoro
Un hombre herido piensa
"otro hombre entró
en el cuerpo de mi amada"
rumia y no digiere
imagina, doblegado,
la verga intrusa
en su itinerario de pólvora
la leche derramada,
iluso, omite,
lo que en verdad, desequilibra,
eso que entra por los ojos
entra en los oídos
subyace sutilmente
en lo cutáneo,
se instala gozoso
en la jaula cálida del pecho.
que rollo se pasan algunos hombres por DIOR!!!
ResponderEliminarel espejo no más devuelve lo que se piensa
abrazos y muy buena semana Darío
Como si el acto sexual fuese el más indeleble de los actos, lo dotamos de una trascendencia que muchas veces se formula en lo trágico. Supongo que es en parte una herencia de las religiones, el sexo como mancha si no sucede dentro del entorno convencional...Buen poema. Abrazo.
ResponderEliminar·oƃᴉɯɐ 'ozɐɹqɐ un
ResponderEliminar·sәlәnɹɔ ʎnɯ ɹәs ɐ uɐɹqɯnʇsoɔɐ soɾәdsә sol
"Lo que en verdad desequilibra es lo que se instala gozoso en la jaula cálida del pecho".
ResponderEliminarEs así, querido Darío, esa intrusión es la que no podemos tolerar los hombres ni las mujeres.
Un abrazo
Esa jaula cálida del pecho me llamó mucho la atención... genial!
ResponderEliminarla verdadera jaula está en nuestra cabeza.. Buen poema. besos
ResponderEliminareso es lo que desequilibra realmente
ResponderEliminarinvadir otros parajes
hermoso golpe lírico
Es tierno lo que has escrito, Un beso.
ResponderEliminarNo es el hecho. Es el sentimiento...
ResponderEliminarMe gusto. Anna
Coincido totalmente con lo que escribió Sergio DS.
ResponderEliminarYo siempre me veo gorda.
Abrazo, Darío.
Gracias, cielo...
ResponderEliminarY yo que pensaba que sólo se podía tildar a las mujeres de celosas compulsivas...
;-)
Un besazo.
Si el espejo te vuelve la espalda (trad de tergi- versar), enséñale el culo.
ResponderEliminarMuchas penetraciones, diferente semen.
ResponderEliminarEsta semana es así de sexual, no hay nombre registrado.
Me ha gustado mucho este post.
Bsos desde Lima.
Un hombre herido de celos, no? O, más que herido; enfermo.
ResponderEliminarAbrazos
Y se vuelven locos para siempre.
ResponderEliminarSaludos.
Por eso mismo Darío, porque está herido de inseguridad.
ResponderEliminarUn abrazo
El espejo... o los ojos, son los que tergiversan la realidad. Y hay tantas realidades como ojos que miran.
ResponderEliminarAbzo
No se suele estar por la labor de compartir semejante jaula; a no ser que se ame...quizás?
ResponderEliminarUn abrazo
El espejo puede mostrarnos la duda con toda su crudeza y nada vuelve a ser igual.
ResponderEliminar¡Tremendo!
Duele más cuerno en cabeza propia que verga ajena intrusa en cuerpo de amada.
ResponderEliminarY una vez que se instala lo difícil que es echarlo
ResponderEliminarBesos
Nadie se conoce a si mismo si se mira al espejo de espaldas...
ResponderEliminarabrazo
y cuando regresas de mirarte en ese espejo que haces?
ResponderEliminarEl hombre herido no piensa, brama y se pierde.
ResponderEliminareste poema es un libro de anatomía en la mano de una hormiga
ResponderEliminarme encantó troesma.
La prefiero compartida antes que vaciar mi vida cantaba Víctor Manuel... pero claro, no es lo normal
ResponderEliminarUn abrazo muy grande, Darío, me voy enfadada, el poema me da envidia y he estado a punto de partirme el cuello por leer el comentario de Sergio Ds.
La herida no está en la posesión de un cuerpo, es mucho más que leche derramada. Piel y sentir es el desgarro.
ResponderEliminarBeso Ruído.
Manipulamos nuestra realidad a nuestro antojo. Nos mentimos, nos congratulamos,etc.
ResponderEliminarBicos, Darío.
Y quién no tiene muchos amantes, al menos en los sueños? !!
ResponderEliminarY quién no tiene muchos amantes, al menos en los sueños? !!
ResponderEliminarNo es solo un momento de piel, leche derramada, un recorrido.... es eso que se queda en el interior, en la jaula cálida del pecho.
ResponderEliminarLos espejos engañan, vemos segun nuestros estados anímicos. A veces -muchas- creamos una realidad totalmente nuestra que para nada se corresponde.
Me ha encantado como lo has espresado.
Un beso.
Él teme que ella se enamora de ese otro hombre?? es el miedo de todo ser humano :))
ResponderEliminarun fuerte abrazo
Él imagina y sigue imaginando por que no es capaz de digerir ciertas cosas. El orgullo mata a muchos.
ResponderEliminarBuena frase esa de Villoro, más de uno debería conocerla.
Y buen poema Darío.
Besitos.
La frase de Juan Villoro es sublime, me la llevo con tu permiso.
ResponderEliminarLo peor de la obsesión es perder de vista la realidad y matar el amor.
Un beso.
ufff,
ResponderEliminarnarcisismo y deseo de posesión
el lado más oscuro...
iba a decir de una relación
pero no, eso no es de a dos.
excelente.
Extrañaba tener tiempo para pasar por acá.
ResponderEliminarBesoss!
Un hombre herido solo siente.
ResponderEliminarUn beso.
Darío diste en la diana con este post, me encantó!!!
ResponderEliminarAunque es difícil desligar el mero coito del compromiso sentimental cuando se piensa en una infidelidad.
Besos
“lo que en verdad desequilibra,
ResponderEliminareso que entra por los ojos
entra en los oídos
[…] se instala gozoso
en la jaula cálida del pecho”
Así es y contra eso, me temo, no hay mucho que hacer.
Un abrazo
Tergiversar no sé, ridiculizar bastante. Besos.
ResponderEliminarMaldito ego.
ResponderEliminarBesos.
Algunos insisten en que la infidelidad radica, no tanto en arrebato físico, sino en un interés previo, un deseo.
ResponderEliminarYo no lo sé. Como leí en algún comentario anterior, más bien me parece que el origen del conflicto está en el ego.
Un beso.
La cabeza nos da vueltas Dario, y a mi me va a mil por hora cuando te leo así, qué poderío...
ResponderEliminarBesos
Y es que es incansable el ridiculo en el sentir humano, ays.
ResponderEliminarY tú que no pares nunca de cantarnoslo.
Besos, poeta
Yo me imaginaba más a las mujeres maquinando escenas. Claro, es un hombre herido en su amor propio.
ResponderEliminarInteresante poema, muy a tu estilo.
Besos
La verdad es que si lo miramos con el espejo tergiversado, eso será lo que piensen las preferidas de los harenes??
ResponderEliminarno lo sé.
Un abrazo.
Pero da que pensar...
Buen texto. Muy brillante...
Dotamos de significado muchas veces a aquello que carece de tal, y viceversa. Qué animales somos, no sabemos evitarlo.
ResponderEliminar
ResponderEliminarBuen poeta y buen psicólogo, Darío.
Dos besos.
La verdadera jaula será su pensamiento, que lo convertirá en una retórica sin fin de idas y venidas, romperá los celos en palabras que explotarán en su psiqe... siempre he pensado que una mujer celosa ha de ser un infierno, pero un hombre que lo sea es el mismo demonio...
ResponderEliminarBuenísimo_!!!!
ResponderEliminarSiempre me sorprendes.
Un abrazo grande.
mar
celos en un hombre herido..
ResponderEliminares precioso Dario
besitos
Gracias por tu huella Dario.
ResponderEliminarUn beso y feliz fin de semana.
Es que el dolor a veces se hace latido.
ResponderEliminarBesos.
Bonita poesía, Darío. Un abrazo.
La serenidad es lo único que no desequilibra.
ResponderEliminarUn beso.
en el post anterior te había dejado el enlace al blog, Puelche
ResponderEliminarbuen fin de semana Darío
abrazo
Porque a las mujeres nada nos satisface completamente.
ResponderEliminarYo tengo varios bolsos, y de ellos, uno es mi favorito...
Besos.
Es lo que tiene, pensar que sólo somos de una persona.
ResponderEliminar;)
Besos, Joven, besos
Pasaba a saludarte!
ResponderEliminarBesos!