Viajar
Suponiendo que,
los diversos pies llevasen
en sus plantas, tatuados,
todos los caminos recorridos,
las armoniosas trayectorias,
las torcidas,
como intuye uno, los recuerdos
están, orbitando a la altura
de los ojos o enfilados
esperando un mínimo rescate,
- los recuerdos dolorosos los hermosos,
que de todas formas, duelen,
el factor de ausencia
o de carencia, -
la única maleta que se lleva
en su base está frustrada,
desfondada,
por absoluta inquietud
y desamparo.
Los recuerdos están en los aromas, los sabores, la música, en la esencia del tiempo, en el camino siempre molesta algún guijarro y a veces duelen los pies al llegar a destino.
ResponderEliminarNo dejemos de viajar.
... razones por las que los desesperados y algunos lúcidos valientes deciden adelantar el fin del inútil viaje.
ResponderEliminarClamo por sanidad en las vidas... y hermanarse con uno mismo,las maletas, y los viajados pies, para luego mirar hacia afuera,y de manera diferente y renovada ver el entorno...
ResponderEliminarABRAZOS GRANDES, DARÍO.
Esa maleta habría que llenarla otra vez.
ResponderEliminarUn abrazo.
Seguro que le mundo entero cabe en esta maleta.
besos.
Preciosas letras , Darío.
Bueno, no sé dónde se guardarán los recuerdos, pero si están orbitando, no están nada guardados, sino muy presentes.
ResponderEliminarAbrazo.
Ya leeré mas despacio.
Absoluta inquietud para redireccionar el lenguaje, supongo...
ResponderEliminarBesos.
Reconozcámolo , es bonito viajar.
Los recuerdos se llenan en la mentes y en los pensamientos.
Besos.
A más viajes , nuevos recuerdos.
Es que esta poesía da mucho de sí.
Ya comentaré más tarde.
A veces guardamos recuerdos bajo tantas llaves que olvidamos que los tenemos ahí, y cuando nos acordamos, es una muy grata sorpresa. Pero sí, de una u otra forma todos los recuerdos, sea cual sea su índole, están detrás nuestros ojos. Solo hay que mirar hacia adentro.
ResponderEliminarMuy lindo.
Un beso!
Suponiendo que no está rota esa maleta llevará nuevas experiencias.
ResponderEliminarBeso.
qué buena imagen, darío, esa de que nuestros caminos queden tatuados en las plantas del pie. que buenisima!
ResponderEliminaradmirable.
beso grande
Me has hecho ver mis recuerdos enfilados en el limbo, como almas expiando el olvido por algún pecado del que no tienen culpa. Supongo que ese pecado es la vida que nosotros gozamos, y, aunque generalmente ensalcemos nuestro pasado, creo que en realidad muy fácilmente desechamos nuestros recuerdos.Sólo de vez en cuando algún estímulo ajeno a nosotros los resucita(y quizás sea esa la esperanza de salvación que mantienen en el limbo los recuerdos..), sea olor, un inesperado reencuentro, cierta luz de la tarde...Pero cuando rememoramos, cuando es nuestra voluntad la que quiere recatarlos, en realidad no puede evitar traicionarlos, y se los inventa....Últimamente tus poemas son de los que hacen pensar....Beso
ResponderEliminarhay de caminos cantos y desencantos
ResponderEliminarcomo fiestas y velorios
todo pasa por los pies
hermosos versos con sapiensa y creo ver cierta agudeza que me gusta
abrazos
Claro yo también tengo caminos heridos que recorro repetidamente...dormida y despierta...es un vicio...
ResponderEliminarMi abrazo para ti, me encanta tu sensibilidad y tu forma de esribir.
mar
Que tus pies aprendan el camino a Paradela. Luego ya me encargo yo de que no se borre (para bien y para mal)
ResponderEliminarA veces me pregunto para qué de tanta memoria y recuerdo atorado en la garganta.
ResponderEliminarBesos
Los pies importan menos, aun importando mucho. Los recuerdos siempre revolotean alrededor de nuestra mirada, externa o interna. Y la maleta es bien cierto que está desfondada.
ResponderEliminarQué hermoso poemario sobre la poetización de la vida, aquel que lleve este poema al inicio, como declaración de intenciones (recuperar poéticamente los pasos, las miradas y lo que nos llevamos de la vida).
Es mejor una maleta desfondada que llena de recuerdos del pasado. Eso sólo nos impide mirar hacia delante y seguir avanzando.
ResponderEliminarLa maleta que llevamos también nos lleva a nosotros.
ResponderEliminarBesos.
Que poema más sublime... casi logras hacerme llorar.
ResponderEliminarhermoso.
besos.
Exquisita forma, profundas palabras!
ResponderEliminarAbrazo desde mis mareas azules...
Mejor las maletas vacías y los pies ligeros y livianos :)
ResponderEliminarDeja que los pies que no recuerden, que nuestro camino sea borrado para muchos pero recordado por pocos.
ResponderEliminarNos sobra con una maleta.
1 beso.
He viajado por tu poema trazando la trayectoria de mis recuerdos.
ResponderEliminarBellismo
Eso justamente es lo que dicen los falsos adivinos, que leen en las palmas de las manos. Sin embargo sólo tenemos marcas de vida en el alma
ResponderEliminarBesos
Los recuerdos también están en los pies, en las agujetas de andar por los momentos.
ResponderEliminarBueno, darío, aunque están torcidas esas trayectorias no pasa nada , siempre se pueden enderezar.
ResponderEliminarUn abrazo.
Lo importante es esa espera, la esperanaza es siempre loq ue mueve el hilo de la vida.
ResponderEliminarbesos.
Uff, sí que escribo comiéndome las letras: " la esperanza es siempre lo que mueve el hilo de la vida",
ResponderEliminarQué desastre de ortografía, mil perdones le pido al mundo que me lea.
Lo siento.
Para viajar hay que ir ligero de equipaje, los pies descalzos y la mirada colgada en el horizonte... y no despertar cada mañana.
ResponderEliminarBss
Prefiero los recuerdos en órbita a los recuerdos en fila. Forman sistemas donde unos se relacionan con otros, se atraen, se influencian. Besos.
ResponderEliminar¿Ves? De nada servirían los tatuajes perpetuos si 'la maleta' hace aguas por todas partes.
ResponderEliminarLos recuerdos son vaho.
Los recuerdos son humo
los recuerdos son tercos
Los recuerdos, ni para calafatear el barco ...
Tu poema, olé y olé, Darío
Abrazos
Coincido con estas ideas de Vera: también creo que olvidamos nuestros recuerdos (valga la paradoja) con bastante facilidad; que cuando alguno se presenta involuntariamente ante nosotros es porque cierto estímulo lo "resucita", lo trae al presente ; y que cuando "es nuestra voluntad la que quiere recatarlos, en realidad no puede evitar traicionarlos, y se los inventa".
ResponderEliminarEn especial, esto último. Siento que no hay recuerdos- ni uno solo- que sean "puros": a todos los adornamos, los embellecemos - o los volvemos más brutales, según convenga-, en todos reponemos/inventamos lo necesario para llenar los agujeros de la memoria...
Los recuerdos no existen. Por eso... qué vértigo pensar qué recuerdos somos capaces de construir (nos)...
Mirá todo lo que me hizo hablar tu poema (y eso que trata sobre algo que no existe! :)
Un abrazo, Darío
que imagen los pies tatuados con los recorridos...todos los viajes, del cuerpo y del alma, y todo a ser revivido justo en el rabillo del ojo, lo que nos ha tallado.
ResponderEliminarcada sitio es un lugar por el que uno se reinventa o escapas con las ganas de volver
ResponderEliminarmejor viajemos.
ResponderEliminarun beso. o dos.
Debería amar, entonces, a una mujer de pies enormes...
ResponderEliminarEl recuerdo es el único paraíso del cual no podemos ser expulsados...
ResponderEliminarLos recuerdos son tatuajes indelebles
ResponderEliminarAbrazo
“los recuerdos
ResponderEliminarestán (...)
enfilados
esperando un mínimo rescate”
Y a aveces, quizá casi siempre, el mínimo rescate llega cuando y por dónde menos se le espera.
Hermoso.
Un abrazo
La memoria creo que es corpórea. Yo una vez escribí algo así como que nunca sería capaz de hacer el inventario de todas las suelas de mis zapatos. Creo que le voy cogiendo el gusto a eso de ir caminando descalza por la vida. La piel es mi maleta.
ResponderEliminarUn abrazo grande, Darío.
"- los recuerdos dolorosos los hermosos,
ResponderEliminarque de todas formas, duelen-"
Duelen más
¡que bonito lo has dicho!
Y si ya pensaba que los pies son sufridos, ahora aún me lo parecen más.
ResponderEliminar"Deja esa maleta en su lugar..."
Cuando caminamos hacia los recuerdos me pregunto si es intencionado ya que son inevitables.
ResponderEliminarUn beso
Qué dolorosamente hermoso.
ResponderEliminarHoy podría relatar exactamente lo que ando pensando.
Qué dolorosamente hermoso.
ResponderEliminarHoy podría relatar exactamente lo que ando pensando.
Apenas una mochila, los pies livianos, los ojos, el alma, abiertos a las sorpresas y a acumular vivencias...
ResponderEliminarUn abrazo
Los recuerdos al final no se los lleva nadie, eso es lo que pasa.
ResponderEliminarBesos.
Si embargo en esas maletas sin fondos, corren el riesgo de evaporarse..., no sé.
ResponderEliminarbesos.
TIENES RAZON, DUELEN TODOS LOS RECUERDOS HASTA LOS HERMOSOS... PORQUE EXISTE ESE VACÍO, ESE YA NO SER...
ResponderEliminarBESOS
Más nos vale que estén, aunque bien los abandonaría en una cuneta.
ResponderEliminarNo pesa el aprendizaje, se arrastra el cómo.
Besos, Darío.
Los recuerdos, esos malditos bastardos que siempre están al acecho...
ResponderEliminarBesos.
Las plantas de los pies siempre cargan con el peso, con el desamparo.
ResponderEliminarBeso Darío.
(Treasure... no me puede gustar más)
te confio un secreto: hace tiempo que le prohibí a mis pies que me siguieran. ahora se alzan sobre las puntas de esta corteza que se quiebra.
ResponderEliminarinmenso tu poema Darío.
enhorabuena.
Trota Darío, dicen que mañana se acaba el mundo, trota viejo, Charly se está tirando una línea y me lo dijo.
ResponderEliminarAbrz.
Darío, la única maleta, que se lleva si es su base está frustrada y desamparada, mejor dejarla en casa, y también mejor dejar allí la inquietud y el desamparo.
ResponderEliminarY seguir hacia adelante, si quieres te llevas la inquietud por llevarte algo, pero no el desamparo.
besos.
Y bueno, yo tambien me dejaría a la inquietud esa en casa con la maleta esa que parece que no sirve y saldría, pero sin ninguna inquietud, por lo de viajar con mucha tranquilidad.
ResponderEliminarBesos.
Tu mismo lo dices , el dolor aunque hermoso, se supone que se escapó por la base esa desfondada..., total que se fué.
ResponderEliminarBueno, no pasa nada, ya volverá cuando sea.
besos.
Pero puesto a elegir mejor que no se apresure en volver...
ResponderEliminarLo encuentro mejor.
Yo me voy a poner tres puntos en uno de los dos pies para no perderme cuando surque los caminos de nuevo.
ResponderEliminarImpecable.
Desasosiego y al límite. Buen trabajo.
ResponderEliminarQuerido amigo,
En una hora saldrá la publicación de los premios "THE BEST BLOG" que otorgo a los blog selecionados... Y te he incluido en la lista.
Besos, Ann@
Somos inciertos mapas...
ResponderEliminarAmapola!!!
ResponderEliminarEn las plantas de nuestros pies se tatúan los pasos que avanzan
ResponderEliminarEl viaje físico, el viaje mental es el más gozoso.
ResponderEliminarSaludos cordiales
¡Qué imagen tan hermosamente original nos has traído, Joven!
ResponderEliminarSugerente y muy lírica.
Tantos besos como recuerdos.
Inquietud y desamparo.
ResponderEliminarMi madre y mi padre.
Saludos.
Al final ni recuerdos quedan.
ResponderEliminarBesos.
la vida es un viaje para bien y para mal, pero siempre debemos viajar.
ResponderEliminarUn beso, Darío.
Bella poesía, tienes razón en Todo.
ResponderEliminarBesos.
somos nuestro viaje, no hay vuelta.
ResponderEliminarabrazo, darío*
Y ante ciertos cruces ya atravesados con anterioridad, terribles y solitarios, los pies deciden... salir por pies. No sé si tatuajes, pero memoria... tienen.
ResponderEliminarSaludos.
!Hola Darío¡¡, he visto que me saludastes ayer, y perdona no te he contestado al saludo, pensé que estarías viajando.
ResponderEliminarbesos ( lo que me extraña es que viajes aquí, dentro de la música de tu blog),total que no hay ni recuerdos , ni maletas , ni desamparos, mejor.
Entonces ¿por qué hablas de inquietud y desamparo?
No te preocupes , ya lo averiguaré, saludos nuevos.
Y escucho a The Cure y dan ganas de no salir de este blog en toda la tarde.
ResponderEliminarEs una bonita manera la tuya de trazar los pasos de la memoria, enlazar una cadena de recuerdos. Sí, creo que los recuerdos están en todo aquello que alcanza nuestra vista... todos nuestros sentidos. Bellas palabras, Darío. Un beso.
ResponderEliminarBesos de Domingo par ati.
ResponderEliminarmar
La maleta está cargada de recuerdos, que duelen y devoran en su soledad muchas veces, pero siguen siendo síntoma de vida. Y eso vale la pena -a pesar del posible dolor de las heridas tatuadas-.
ResponderEliminarBonito poema. Hace pensar y se deja sentir.
Y si caminas sobre brasas, te queda tatuado el dolor...o no. Abrazo y muy buen texto.
ResponderEliminarlos recuerdos son los amuletos de los re-cuerdos
ResponderEliminar:D
prefiero los combinados que entre lo real y lo imaginario se genera
feliz semana Darío
Siempre llevamos una maleta llena de recuerdos, imposible intentar escapar de ella.
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