al vértigo de la ola y la tormenta,
a la luz repentina o la caída,
como amoldarse, dócilmente, al ataúd
definitivo,
que ásperas manos descenderán
sin sutilezas,
a lo profundo de la tierra
para consumar la apoteosis de la inercia.
Imagen: Stefan Gesell . Conection: Flowers
La imagen es demoledora.
ResponderEliminarNo hay divinidad posible.
Un abrazo Joven.
la carne se pudre, el hueso se desprende y los gusanos terminan por llevarse lo que quede
ResponderEliminarpura naturalidad
abrazo
Hay cosas a las que uno no puede acostumbrarse, ni amoldarse y mucho menos docilmente.
ResponderEliminarTenemos tendencia a ser reacios, a la lucha... pero mejor así que agachar la cabeza y decir si a todo.
Besitos mediterráneos.
Al final si no nos adaptamos al ataúd definitivo nos forzarán a ello, y mientras, la vida y sus tumultos seguirán y nosotros los viviremos por inercia y pocas veces los degustaremos satisfechos.
ResponderEliminarAsí somos, compadre.
Un abrazo
Bien por ti. Pero no nos queda otra, Cuervo, estamos predestinados aunque bien es cierto que nunca preparados del todo.
ResponderEliminarCoincido con Cecy que la imagen es brutal.
Qué buena la imagen!!
ResponderEliminarNo hay forma de renunciar al ataúd, nos depositarán en él sin preguntarnos ¿Estás cómodo así? Y seremos abono, alimento de gusanos que nos robarán todo lo que hemos aprendido…y seremos silencio, y seremos olvido.
Ay Dario!
Un beso.
Pensando que no hay honores, que no hay vértigo, que no hay ola, que no hay tormentas. Que no hay siguiera luz ni peligro. Ni ataúdes siquiera. Ni vida.
ResponderEliminarPero resulta que la apoteosis de la inercia es simplemente peligrosa. No por la vida, sino por lo no vivido.
Consumar la apoteosis de la inercia...me encanta.
ResponderEliminarJoven, es Vd. un crack.
ResponderEliminarAplausos
Aplausos
Aplausos
Y besos
Duriiiisimo! y aun asi,bello!
ResponderEliminarEse es tu merito,o uno de ellos!
Besos y no me salen los acentos,joderrrr!
De nada sirve el arrepentimiento, después de un suceso tan brutal.
ResponderEliminarUn poema excepcional.
Un beso!!
¿La chica estuvo amoldada en el ataúd? ... Avísale al joven, que deje de llorar, que ya la exhumaron...
ResponderEliminar;-)
Lo profundo, ya se sabe, no suele gustar.
ResponderEliminarNo renuncies, no te amoldes. Pelea. Porque la vida es ese pelear entre derrota y derrota. Qué otra cosa son sino unos versos como estos, versos de púgil. En tu poesía a veces hay derrota, goce, pasión, decepción, juego, deseo, ironía, apoteosis, pero nunca inercia.Repito, veo mucho de pelea en estos versos(que por cierto me parecen magníficos...)Un abrazo
ResponderEliminarUm questionamento dolorido e necessário. A gente tem de se encaixar sem perder a identidade. Encaixar sem sufocar.
ResponderEliminarNem sei se isso é possível.
Melhor que nem seja mesmo! :)
beijoss
Me niego siquiera a pensarlo bonito!
ResponderEliminarAyer volví a ver "La última tentación de Cristo" de Martin Scorsese. Le preguntaron a Lázaro que como era aquello y dijo que, bueno, que no había tanta diferencia: eso sí que sería una desgracia bien grande. Y ahora me acuerdo del genial "La novia de Lázaro" de Dulce María Loynaz.
ResponderEliminarSaludos y enhorabuena por el fantástico poema.
La apoteosis del final del poema.
ResponderEliminar;-)
Besos.
Que el Vértigo de la ola y la tormenta...sea dulce y resilente para ti y para todos nosotros.
ResponderEliminarBesos para ti.
mar
En ese momento todo se acomoda. Que imagen !!!
ResponderEliminarUn abrazo
al menos que sea como, no es que sea,
ResponderEliminares casi, pero no es, eso es bueno!
(me salió la positiva... ahora sí estamos fritos!!)
Un abrazo!
sí sí
ResponderEliminarestamos conection (vos me entendés)
Puede uno adentrarse en esos estados para luego, en algún momento de sumo aburrimiento salir ya de esos sitios.
ResponderEliminarLo que verdaderamente no concibo es la falta de amor.
Besos querido!
un grito de vida, sobrevivencia y esperanza...
ResponderEliminarQué fuerte...
ResponderEliminarProfundo sin duda...
Beso!
Los muertos en vida hace años que entrenamos para ese ataúd definitivo.
ResponderEliminarSaludos.
La respuesta está tal vez en el Ganges, donde al morir uno asciende en llamas rojas; no hay descenso, ni caída ni ataúd (entre los semitas -ambos pueblos-, el descenso es directo a los gusanos, éstos se infiltran a la piel sin obstáculos pues no hay féretro).
ResponderEliminarLa inercia...bueno, ese ya es un tema más complicado. En lo personal, apoteosis e inercia se repelen; es como tratar de unir dos imanes por el mismo polo.
Magnífico poema; te obliga a leerlo detenidamente y sacar tus propias conclusiones. Me gustó "demasiado".
Un abrazo,
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarNada, me quedé pensando en la fuerza que tienen algunas cosas -en apariencia insignificantes- de cambiarlo todo, de hacerme pensar distinto, crear otra lectura de los hechos; como un tilde de morondanga o un gancho sobre el cual, en otras circunstancias, colgaría mi abrigo o mi paraguas cuando vuelvo de la calle un día de invierno...
ResponderEliminar¿Cómo renunciar a los honores de la vida,
al vértigo de la ola y la tormenta,
a la luz repentina o la caída,
cómo amoldarse, dócilmente, al ataúd definitivo?
Disculpá el exceso. Es la intermitencia.
Que horrible es vivir para caber en cientos de estúpidos moldes esperando libertad al morir.... y luego nos meten en otro molde más austero, pero al final de cuentas molde.
ResponderEliminarPero igual, aquí seguimos....sin renunciar a nada, ni a los honores ni a los horrores.
Besos Dario
Si Maia, no es un detalle menor. Ya me lo habían advertido como un error y yo me lo había pre-advertido como posibilidad. Pero me gusta más así, como nexo comparativo, como un texto que procede de "algo" anterior, quizá otro texto (sin duda) quizá una vida, y ésto fuese, precisamente la culminación de lo que antes fue. También final, en ese cuasi oxímoron (u oxímoron) que señalás.
ResponderEliminarAbrazo.
La apoteosis de la caída parece indicar que ya no hay retorno, que se ha llegado al limite y que no quedan fuerzas para luchar, soy luchadora así que me cuesta admitir esa renuncia/abandono sin lucha.
ResponderEliminarBesos.
como morir latiendo en lo quieto...
ResponderEliminarNada más triste que renunciar al vértigo de vivir para dejarse llevar por la inercia.
ResponderEliminarAbrazo
tremendo!
ResponderEliminar... una inercia que a veces puede tomar la forma de las pequeñas seguridades, tanto materiales como espirituales y que se transforma en anteojeras que desdeñan lo diario, lo cotidiano, lo que debe movilizarnos.
ResponderEliminarAbrazo
Y lo curioso es que por mucho que la gente dice, nos dejamos arrastrar por esa inercia de la vida y sus comodidades.
ResponderEliminarUn beso.
A veces aunque nos gustase renunciar no podríamos, unas veces por un motivo, otras por otro, pero sería imposible.
ResponderEliminarUn saludo.
no renuncie! mientras se dé cuenta, no renuncie!*
ResponderEliminarEl vértigo, la carrera, la huida, cómo renunciar a la adrenalina que hace la vida posible?.
ResponderEliminarabrazo.
Nada de amoldarse, la gracia está en los cambios, en modificar el ambiente continuamente.
ResponderEliminarUn abrazo.
De polvo venimos, y al polvo volveremos.
ResponderEliminarFuerte poema.
Un abrazo.
un caos en calma...
ResponderEliminarla imagen es terrible, parte de esa inercia que nos empuja al final anunciado, es la ejercemos acelerando el final de otros....
ResponderEliminarsaludos querido Darío
con estos cambios de nombres estas volviendo loco al aleman, abrazo
Estoy tan ocupado con el vertigo de la ola que se me olvida pensar en el final.
ResponderEliminarEs irremediable, yo me propongo rellenar de placer el tiempo que le robo.
Yo me conecto, tú te conectas, ella se conecta y así todos nos conectamos.
ResponderEliminarEn respuesta a pedorras afirmaciones...
A mi tampoco me gustan los conformismos.
ResponderEliminarBesos
De principio a fin es una hermosura, sea como la coda de un texto previo, sea leído en plan imprecativo. De ambas maneras, ahonda, duele la lucidez que muestras en estos versos.
ResponderEliminar¡Chapeau!
Prefiero amoldarme al aire hecho cenizas y desafiar la apoteosis de la gravedad.
ResponderEliminarun abrazo
Usted no se resigne. Saludos.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarComo fondo de blog están los niños que ríen.
ResponderEliminarComo fondo de poema están los gritos que lloran.
Amoldarse nunca, ni siquiera en la muerte que nos gana.
ResponderEliminarNo se como... ni cómo.. no me importa.
ResponderEliminarSos un groooso!
Ah! y me gusta que hayan pasado Curiyúes y Cuervos... me gusta el Dario.
ResponderEliminar:)
Sin desmerecer tus poemas, para nada, cada día me convencen más tus prosas... (por el post de abajo).
ResponderEliminarUmmm y el de hoy, sin desmerecer sus ritmos, sí, la inercia de la vida, ays.
Un beso!
Esa imagen es atronadora!! como bajar a los infiernos con los bolsillos vacíos.
ResponderEliminarSoñaré con esa imagen
No renuncies. Sé tú mismo esas manos que, poco sutiles, desciendan y consumen el crecimiento de los hierbajos que, tímidos, entre las rocas, todavía están por crecer.
ResponderEliminarPermíteme la palabra, quizás poco delicada, pero qué "poemón". Te aplaudo.
y caer.. cuàntas veces màs? beso!
ResponderEliminarNuestros cuerpos pudriendose en el fondo de la tierra. Alimentando lombrices, ratas hormigas. Para luego nuestros huesos sean convartidos en polvo. Polvo que desaparece. Para que jamas queden rastros de nuestra existencia
ResponderEliminarComo con casi todas las cosas de la vida, no nos amoldamos. Nos amoldan.
ResponderEliminarVivir sin hacer nada. Cuidar lo que no importa, tu corbata de tarde, la carta que le escribes a un amigo, la opinión sobre un lienzo, que dirás
ResponderEliminaren la charla, pero que no tendrás el torpe gusto de pretender escrita. Beber, que es un placer efímero.
Amar el sol y desear veranos, y el invierno lentísimo que invita a la nostalgia (¿de dónde esa nostalgia?).
Luis A. de Villena
(seguro que conoces a este poeta, pero es muy peculiar).
Vivir conlleva tantas acciones, decisiones, sentimientos, reacciones que es difícil desfallecer con facilidad... solo en casos extremos.
un abrazo, me gustaron tus versos.
¿Cómo puedes expresar tanto sentimiento?
ResponderEliminarIMPRESIONANTE BLOG...
Me deleitan tus palabras. Me ha gustado mucho. Si me permites, te sigo. Te leeré a diario.
Me encantaría que te pasases por mi blog cuando tengas tiempo.
Reitero, me ha encantado.
Un beso.
Puuuf vaya imagen!!
ResponderEliminarNo renuncies nunca a nada.. Disfruta y saca lo positivo de cada cosa :)
Lo bueno de ese momento es que ya no nos importará nada, porque si no, nos volveríamos a morir de la tristeza
ResponderEliminarNo renuncies. Nunca.
ResponderEliminarY así, casi sin quererlo, sobretodo en la última parte, me recordaste a un pasaje de "Primavera sombría" de Unica Zürn *
Un besote. O dos!
El mundo sin amor, probablemente, sería más atroz de lo que ya es. Creo que al fin y al cabo eso del amor saca la mejor parte de las personas. Aunque muchas veces he pensado que todos estaríamos mejor sin ninguna clase de sentimientos.
ResponderEliminarVivir mientras se pueda. Me ha encantado, Darío ;-) Un saludo.
Bravo sin renuncia
ResponderEliminarSolo puedo aplaudirte con fuerza. Has estado sublime.
ResponderEliminarDificil renunciar a vivír.
No sé como hacerlo, no quiero hacerlo a pesar de todo lo que ocurre. ¡Tan corto este poema y cuanto me ha gustado!
ResponderEliminarUn abrazo
gracias por tu palabra Darío
ResponderEliminarun abrazo y feliz invierno!!
me gusta tu blog MUCHO!!!
ResponderEliminarQuien es capaz de escribir estos textos jamás se amolda ni se acostumbra, y no renuncia a nada, ni a sentir, ni a vivir, ni a la pasión, ni a la decepción ni a la muerte, que la sabe esperando a la vuelta de la esquina. Pero por mientras entrega y vive, vive y entrega.
ResponderEliminarTremendos tus versos! Como impactante es la imagen.
Besos, y abrazos!
(no había visto esta entrada tuya!)
Me gustaría que cuando ese día llegase (que ha de llegar) lo hiciese estáticamente, soñando, con olas y resacas, ávidas de recuerdos.
ResponderEliminarUn beso.