Ella se estaba tocando cuando yo pasé, se tocaba con pericia y en desorden, se apretaba y se rozaba, como si sus manos fuesen el viento o la lluvia o el deseo, de hecho, eran todo eso y mucho más.
No se inmutó cuando me vio, siguió tocándose impunemente, sin decoro, pero me vio y me miró, fijamente, yo la miré con la profundidad con que se mira en la oscuridad, y ella siguió tocándose y yo, yéndome.
Nunca me doy vuelta para ver, pero esta vez lo prohibido era tan atractivo que, aunque se me hubiera advertido sobre un futuro de estatua (de sal), me hubiese vuelto, porque necesitaba ver para seguir creyendo e irme a la hoguera de mi cama con ese rostro extasiado e imaginar todo lo demás, el derrotero de la mano, la sublevación del agua, el hervor de la sangre, el sudor bebible, el gemido y el goce último y sagrado.
Nunca me doy vuelta para ver, pero esta vez lo prohibido era tan atractivo que, aunque se me hubiera advertido sobre un futuro de estatua (de sal), me hubiese vuelto, porque necesitaba ver para seguir creyendo e irme a la hoguera de mi cama con ese rostro extasiado e imaginar todo lo demás, el derrotero de la mano, la sublevación del agua, el hervor de la sangre, el sudor bebible, el gemido y el goce último y sagrado.
Así que miré y ella seguía mirándome, o quizá, me miró en el exacto instante en que yo volteaba para ver, y el espacio que nos separaba era como un sendero de fuego, lo digo de verdad, esto no es una metáfora: de ella a mi, un calor agobiante me entraba por los poros y mi cabeza se puso muy pesada.
El único tramo de piel que le recuerdo es algo de su teta izquierda y su mano fina sobre ella. También su rostro, claro, su gozoso rostro. Y ahora la sigo buscando, como se busca, desesperadamente, aquello que en el sueño intuimos el signo de nuestra salvación.
Imagen: Mikael Vojinovic (Flowers fevers)

Quizás precisamente sea eso lo que deseamos, darse la vuelta y sucumbir al destino de la estatua, para que esa imagen clandestina y de fuego sobreviva para siempre en nuestro ojo de sal.
ResponderEliminarSeductor texto...
Tenías que haberte acercado y haber tocado su piel, para comprobar su posible realidad y guardar su olor, con el que la hubieras encontrado fácilmente en este presente.
ResponderEliminarUn beso.
No te pienso dar ningún consejo...
ResponderEliminarSigue saboreando el instante y no busques quimeras que no encontrarás ya nunca.
Besos, Joven.
Es lo mejor que pudiste hacer, solo mirar.
ResponderEliminarbss
"y mi cabeza se puso muy pesada": yo diría que eso es una señal de buena salud.
ResponderEliminarTodos actuaríamos igual en una situación semejante, nos gustaría ver, estar, ser espectador sino participante. Pero no es el caso.
ResponderEliminarMuy intenso tu escrito, no seductor,pero muy humano, claro y potente, tan natural como un estornudo...
Abrazos miles, amigo.
pucha qué momento!!!
ResponderEliminarUn gran momento, la curiosidad inevitable de volverse, como esperando una señal. Algo que nos impulse a saltar al segundo exacto y aplacar de un zarpazo todas las sensaciones que pinchan la piel mientras observamos.
ResponderEliminarMejor que no sean sueños, no te parece?
Besitos metiterráneos.
¡Cuántas estatuas de sal! Sal en los ojos, en los labios, en las yemas de los dedos... sal.
ResponderEliminarun abrazo
Dicen más los gestos y los susurros que la piel explícita.
ResponderEliminarPrecioso....
ResponderEliminarexcelente relato CUERVO!!!
ResponderEliminary es que el ser Observante y Pasivo, es una conducta ya instaurada no solo en lo individual sino en el colectivo, quizá por ello es que estamos como estamos
pa'la otra, no te quedes mirando, interviene el paisaje y hazte protagonosta, te aseguro qe volverás a tu cuarto rendido y con la sonrisa de oreja a oreja
besitos y buena semana
siempre te kedará el recuerdo y la imaginación
ResponderEliminarEl goce vouyerista, ese que invita a la imaginación, a ir más allá de la piel.
ResponderEliminarUn relato muy sensorial.
abrazo.
Menuda suerte has tenido, cuando ves a una mujer tocarse eso es delirio en estado puro, es mejor que amarla: sufrirnos y hacernos llama.
ResponderEliminarAbrazos.
¿Y por qué no cruzaste hasta ella? ¿O toda ella era algo irreaL?
ResponderEliminarExcitante foto.....excitante texto.....excitante
ResponderEliminarsaludos
uff!
ResponderEliminarNo me hiciste ninguna señal cuando pasaste. Saludos.
ResponderEliminarBuen relato.
ResponderEliminarLa vida es un mosaico de momentos.
Un abrazo.
AAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHH
ResponderEliminarI LOVE YOUUUUUUUU
no nononoononono
no podés escribir así
y desp andar lo más pancho!
Yo creo que es mejor irse, ella prefiere bucear en su propio tiempo, en el vacío...
ResponderEliminarBesos
hoy me recordás ciertas películas de lynch
ResponderEliminarabrazo*
A mi me parece que esto está muy hot y con este calor que hace dios!!!
ResponderEliminarNo se como puedes pensar de esa manera..jejje...
ResponderEliminares como que el sexo esta firmado sobre tu piel..
Besos mil.
¡Terrible sueño! Recuerdo uno de mi adolescencia que nunca olvidé: ella de espaldas, me miraba de reojo y bajaba apenas su bombacha, dejando un tercio de su hermoso culo (la baja espalda, digamos) al aire. Yo me iba, igual que vos, no podía evitarlo, pero me quería quedar, estaba desesperado por quedarme y saltarle encima, pero no podía. Un incendio interno que todavía recuerdo.
ResponderEliminar¡Brindemos por los sueños que nos dejan hambrientos!
Por dónde pasas, o qué clase de loca se toca de esa forma en la vía pública, o qué son esas vías -no tan publicas- donde esas vidas se cruzan
ResponderEliminar?
Por qué siempre es la izquierda? Bueno eso, eso del corazón es muy bonito.
Dicen que las pupilas se dilatan en la oscuridad, pero yo creo que no...
hubo otro texto más incandescente provocando ese efecto.
Si se hubiera acercado, habría perdido todo encanto para el recuerdo.
ResponderEliminarMe encantó como lo relataste apresurado.
Besos
Sin querer ser aguafiesta, seguro que ella miraba fijamente sin ver, no?
ResponderEliminarUn beso, Joven.
En tu lugar hubiese tenido la misma reacción "creo", yo en mi lugar no se que hubiera hecho, ahora en el lugar de ella no tu hubiera bajado la mirada y no precisamente la de los ojos.
ResponderEliminarAbrazo Joven.
Es demasiado tentador no darse la vuelta...
ResponderEliminarBesos.
Mirar forma parte del gozo, qué duda cabe.
ResponderEliminarNo sé qué me gusta más si imaginar tus palabras y comentarlas, añadiendo algún instante que se le pudo pasar a él mientras la observaba o bien, escribir sobre lo oportuno de este texto, lo bien enfocado que está y de qué manera todos nos sentimos reflejados...
ResponderEliminarme encantó Joven llamado Cuervo
:)
un abrazo
Me gusta especialmente la parte esta en que escribes, "lo digo de verdad, esto no es una metáfora..."
ResponderEliminarSuena a, me tenéis que creer que yo sentía todas esas cosas!!!, yo te creo, a veces sucede...:)
Un saludo
Intenso texto, enm especial el final.
ResponderEliminarLe juro que yo tampoco abandonaría la búsqueda.
ResponderEliminarTambién sentí un calor agobiante y mi cabeza se puso muy pesada mientras leía e imaginaba.
Sépalo!
No la esperes ni la busques, seguro ella te encuentra en otro sueño.
ResponderEliminarMuy realista el relato. Un beso!
Siempre sostuve que de todo,la mirada es lo mas excitante.
ResponderEliminarSin esa conexion única,se coge.
Con esa conexion,se hace el amor.
Y se hace lo que uno y otro deseen...ufff!!! Me trajiste recuerdos...
todo un placer mirar... y tocarse... me gusto!!!!
ResponderEliminaruna buena fantasía y qué manera de hacer contacto...
Y si no hubiese sido un sueño? te hubieses quedado ahí solo mirando?
ResponderEliminarY si la hubieses tocado? la seguirias buscando?
No se cuanto puede excitar el mirar... pero tu texto quedo excitante.
Beso!!!
Ella necesitaba que la mirases, ¿por qué no te detuviste un poco más?
ResponderEliminarBesos, Joven.
A veces eso es lo mejor que podemos hacer (y disfrutar): sólo mirar, largamente, pero sólo eso.
ResponderEliminarUn abrazo
Buscas lo que no pudiste obtener???? Otros momentos reemplzarán a ese, amigo.
ResponderEliminarUn abrazo
Pero por poco tiempo nos salvan los sueños.
ResponderEliminarSaludos
a mi perfil "voyeur" le hubiera gustado protagonizar esta historia.
ResponderEliminary mirarla y saber que sabe que la miro...y que siga.
Me gustan los cruces de miradas. Y los cuentos que hablan sobre ellos.
ResponderEliminarBesos de sal!
Y a mí se me ocurre pensar que todo esto ocurrió cuando viste esta foto.
ResponderEliminar;-)
Besos.
El estilo del Bukowski más límpido, del Neruda más houellebecquiano, de un mirón desaforadamente pasivo y no por ello absolutamente muerto.
ResponderEliminarUn saludo.
gracias por tu huella Joven Cuervo
ResponderEliminarabrazoo
Esconder la poesía cifrándola en prosa: qué hábil. Igual de bueno. Saludos.
ResponderEliminarSugerente situación la que vivieron los personajes: el que lo vió y sintió ese ardor interior. Y ella,atrevida y desafiante... Yo creo que esperó a que no solo te volvieras a mirar, sino a que te unieras a esa vorágine de calor!
ResponderEliminarAunque si así hubiera sucedido, no habría sido tan intenso!
Muaks!
Qué tal la situación esta. Yo me imagino intentando no mirar. Me parece apenas difícil no leer lo que narras: ¿qué tal poder montar escultura?
ResponderEliminarTe digo, de acuerdo con aquello de 'me miró en el exacto instante en que yo volteaba para ver'. Cierto es que las cosas están no porque ahí estén sino porque ahí las vemos.
¡Un saludote!
F.
Sin duda fue un instante inesperado, pero muy placentero para los dos.
ResponderEliminarAbrazos alados, Dar!
Es la maldición de la esposa de Lot.
ResponderEliminarYo sé por qué te lo digo. No deberías haberte dado vuelta a mirar.
Voy a buscarla yo también.
ResponderEliminarAhora mismo.
Cuervo, al menos el sueño llegó hasta el final. Peor hubiera sido despertarte en su primera mirada :) Sugerente, como siempre...
ResponderEliminartriste dolor, Joven.
ResponderEliminarun abrazo :)
La tentación nos busca y nosotros la deseamos hasta en nuestros sueños.
ResponderEliminarestaba pènsando en lo opuesto...cómo sería un homre realizando esa performance fetiche y si yo pasara y le viera ... no me resultó sexy jajaja
ResponderEliminarabrazo y buen fin de semana
Un sueño así, tan alucinante y vívido... imagino su mirada, la tuya, ese hervor en la sangre...
ResponderEliminarSin dudarlo, yo también la iría a buscar!!!
Besosoñado.
Instantes perturbadores no?.
ResponderEliminarBesos
Lo prohibido ejerce ese poder de sedución en nosotros.
ResponderEliminarqueria decir seducción...
ResponderEliminarBello sueño o realidad, nunca se sabe. La belleza sensual de un instante imperecedero.
ResponderEliminarMe gustó
Un abrazo
Ana
Vouyerismo...el mas excitante de los placeres sexuales, mirar, contemplar, saber que sabe...
ResponderEliminarUn beso
¿Y pudiste caminar y dejar de mirarla?
ResponderEliminarLo tuyo es fuerza de voluntad.
Un saludo
Feliz fin de semana.
ResponderEliminarUn beso
abrazo y buena semana Cuervo
ResponderEliminargracias por volver a mi sucucho
A veces hay que cruzar la línea Cuervo.
ResponderEliminarMe atrapó la narración, quería ver qué pasaba y eso es muuuy bueno.
Este domingo otoñal pinta para sueños crédulos, acuéstate temprano, por ahí la encuentras (Si no se fue con el Toro Salvaje, jaja)
Un abrazo
Hermosa esa imagen.
:)
ResponderEliminarfresca? como naïf? jaja
gracias
No voy a opinar...sigue disfrutando
ResponderEliminarUn abrazo
magistral descripción del estado de gozo y del objeto del placer contemplado en la "realidad" del sueño, saludos Curi
ResponderEliminar.
ResponderEliminarMuy intenso, tal vez sin proponértelo me sacaste perlas de dulzor...
Besos
e irme a la hoguera de mi cama
ResponderEliminarque caloooor