Después de la furia
de tu lengua,
del veneno clavado
en el centro del pecho vírgen mío,
tornado y agonizo,
pero me difumino
en vuelo transparente,
aleteo,
imperceptible a los ojos
del odio,
que patalea enloquecido,
ciego y despojado de enemigo.
Imagen:
Robert & Shana ParkeHarrison (Los créditos, siempre son de
Flowers)
Aún es virgen el centro de tu pecho?
ResponderEliminarayyyy curiyú
ResponderEliminarun día de estos vos vas a matarme, ya te lo vengo diciendo de hace tiempo!
Es la única forma de volar.
ResponderEliminarLa foto muy chula.
Maravillosa fotografía la que elegiste, la que adornaste y acompañaste muy bien con tus versos de hoy.
ResponderEliminarY aunque no se pueda creer, me parece que el pecho se hace virgen cada vez que se enamora uno...
Muy hermoso.
Abrazos grandes.
No permitas nunca, Señor de las Tinieblas, que nuestro odio carezca de enemigo. Amén.
ResponderEliminarIntenso!
ResponderEliminarBesos!
Difuminarse en vuelo,asì huimos del veneno odioso ajeno.
ResponderEliminarBesos
Siempre tenemos una zona vírgen, el día que estamos conquistados por completos, creo que es el fin, pero bueno eso es otro tema.
ResponderEliminarEntre la imagen, la música y tus palabras me volaste la cabeza. Y eso que tenía un día tranquilo, de pájaros calmos y sueltos piando en el jardín que da al sol, je!
Esta es una de esas entradas que le ponen un matiz particular al día.
Brindo por ello.
Y porque el odio deje de patalear.
Besos.
puufffff!!!
ResponderEliminarque perfección, por favor!
escribis maravillosamente bien.
cuanta intensidad.
besos
Lil.
hey, hoy no me salió la música que me gusta :(
ResponderEliminarAunque no lo parezca, aún conservamos partes vírgenes. Con y sin metáfora.
ResponderEliminarUn abrazo, bellas letras y una gran gran canción (y la imagen también).
Furia. Esa palabra me encanta.
ResponderEliminarFuria.
;-)
Despojados de enemigos. Así tendríamos que estar.
ResponderEliminarcuando te leo así
ResponderEliminarte admiro.
me encanta.
la foto es genial, excelente selección.
besos
Son unas metamorfosis lo que nos vas trayendo en tus poemas. ¿Te fijaste? Grande, señor.
ResponderEliminarMuy buena forma de marginar el odio
ResponderEliminarBesos.
Perteneces al ritmo bradicardio de la inmolación. La foto me emborrachó. Los versos, truenos.
ResponderEliminarAbrz.
Un poema con fuerza. Cierto es que, después de un encuentro apasionado, nos sentimos tan fuertes y con tanto poder como Dios y, olvidados quedan el odio y los malos sentimientos.
ResponderEliminarConsiguió lo que buscaba! Ya tu pecho no es virgen, le pertenece...
ResponderEliminarBesos
Si siempre pudiéramos ser imperceptibles para el odio...
ResponderEliminarUn canto que se entona bajito y escapa de todo lo feo que contamina.
Beso.
volar es un desgarro
ResponderEliminarpecho virgen o inmunizado?. Buenas palabras eh, hay que conseguir ese estado, saber volar bien lejos y a tiempo. Me encantó.
ResponderEliminarParece que hay un territorio virgen menos.
ResponderEliminarMuchas veces aún la membrana de tu corazón ha de romperse...
ResponderEliminar¡Me encanta leerte, me encanta esa imagen!
ResponderEliminarBesote enorme.
E sem inimigos podes desposar tranquilamente no leito do fluidez inefável do destino.
ResponderEliminarEl mejor antídoto para el veneno de las lenguas viperinas: las alas batiendo el espacio.
ResponderEliminarun abrazo
Excelente lirica, seguire pasando!
ResponderEliminarsaludos!
ojos de odio, veneno, ¿por qué siempre tenemos algo similar cerca? Y buena poética claro.
ResponderEliminarQué sentimiento de indiferencia me llega de tus palabras.
ResponderEliminarPudiste esquivar los golpes, aunque deseasen sepultarte bajo un montón de rabia y odio; supiste evitarlo, rechazarlo. Eso es un triunfo en toda regla. Valiente!
-Bs-
Has perdido la virginidad del pecho. Genial. Un abrazo
ResponderEliminarNo le temo al veneno que destila alguna lengua.
ResponderEliminarAnda, dime lo que quieras, no temas si me matas que yo sólo entiendo tus labios como espadas. Aute
Se me hace tempestad, agonía
ResponderEliminary finalmente vuelo...
pudiendo dejar al odio atrás.
Besos querido Cuervo.
Un veneno que busca su antídoto donde puede.
ResponderEliminarEsta es mi primera visita y "amenazo" con volver, porque me gustó lo encontré.
Un beso marplatense para un chaqueño... (que no es Palavecino)!!!
Hubiese jurado que tu pecho ya no era virgen... Lindo lindo leerte, como siempre.
ResponderEliminarAdoro la furia de tu lengua Joven Cuervo...aunque intuyo que en ocasiones es favorable mantenerse lejos.
ResponderEliminarDespués de las furia, siempre vuelve la calma... O eso dicen, amigo.
ResponderEliminarSaludos y buen viernes.
Imperceptibles al odio y despojados de enemigos, pero después de la furia... más furia, de la buena.
ResponderEliminarAbrazo de viernes
Hermosa furia clavada en el pecho. Bien vale perder de esa manera la virginidad.
ResponderEliminarUn beso, Poeta
HAS PERDIDO LA INOCENCIA Y TU PECHO VIRGEN SE REBELA... LO MEJOR ES VOLAR PARA TRATAR DE SANAR LAS HERIDAS.
ResponderEliminarBESITOS
Después de semejante pasión, no existen odio ni guerras *
ResponderEliminarUn beso o 2 #
Despojarse de enemigos y de odios, un lujo.
ResponderEliminarEl bien y el mal son absolutos y los seres humanos pocas veces podemos darnos el lujo de elegir entre ellos.
Me encanta la imagen y el tema musical. Saludo.
Aleluya por las alas que alejan del odio.
ResponderEliminarHola, que buen blog, estuve leyendo un par y me ha gustado la forma de escribir casi desangrando...
ResponderEliminarel aleteo es fugaz!!!
Abrazos!
Con tanto que he leído en tu blog no puedo pensar que tu pecho sea virgen je.
ResponderEliminarBeso.
lograr difuminarse tras una discusión y otros reproches, es haber aprendido a que no te afecten las discusiones, a estar por encima de la emoción... algo envidable jaja.
ResponderEliminarun abrazo
me gusta ese relax que dejó la furia, desintegró los odios y sentires en una disgregación pacífica...
ResponderEliminarsaludos Curi
has borrado el comentario?
ResponderEliminarpor qué?
todo comentario es válido... bueno :)) mejor que sea positivo antes que negat...
:)
HOLA QUERIDO AMIGO
ResponderEliminarGRACIAS UNA VEZ MAS POR PASAR POR MI CASA.
ES UN PLACER RECIBIRTE SIEMPRE.
UN BESO.
Un poema intenso, sensacional.
ResponderEliminarUn beso
el amor cerca del odio es cosa rara...
ResponderEliminarEl odio siempre patalea enloquecido, se gasta en returces y cae sin fuerzas...su regreso suele ser mas peligroso amigo cuervo.
ResponderEliminarMe dan pena los pájaros atados.
ResponderEliminarÉl nunca podrá volar así.
Solo los fragmentos de tu poema
podrá liberarlo y su lengua...
Precioso.
PARA MI LA FE NO ES SOLAMENTE UNA CREENCIA RELIGIOSA, SINO UNA FUERZA VITAL QUE TE LEVANTA TODOS LOS DÍAS CON LA ENERGÍA NECESARIA PARA ENFRENTAR LA VIDA.
ResponderEliminarBESITOS
¡Cuánto daríamos por se invisibles al odio y a la envidia!¡Qué bien lo dices, Joven!
ResponderEliminarBesitos
¡Wow! ¡Qué fotaza!
ResponderEliminarMuá.
Me gusta esa imagen del odio enrabietado que ya no encuentra el objeto en el que volcarse(es curioso que con el amor pasa exactemente igual. Se produce la frustración cuando uno es incapaz de acceder al objeto que lo provoca..), porque éste se ha desvanecido. Ha adquirido la cualidad del aire, y al derivar de tal modo se ha forjado un nuevo destino, que lo ha liberado de su primer destino que era ser objeto del odio(e inevitablemente sucumbir a él..). Hasta ahora en tus poemas titulados "destino de..." la palabra destino tenía una connotación negativa, algo que tenía que ver(me parece) con la aniquilación del instante, la incapacidad de sujetar la vida que pasa como agua por entre los dedos de nuestras manos. Pero en este caso eres tú el que se desvanece, y se libera. Y no se trata tanto de una huída, sino me parece más bien una "asunción"...Un abrazo
ResponderEliminarPoeta perdido.
ResponderEliminarque curioso!!! esta fotografia me inspiró en su dia para una ilustración, hacia tiempo que no la veia,y me ha gustado mucho!!
ResponderEliminarun saludo
Esos ojos del odio... y un buen vuelo para definirlo.
ResponderEliminarBesos de aire
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarHuyyyy, de otra cosa no sabré, pero estos días he recibido lecciones de odio hasta por correspondencia...porque aquél a quien ¡tanto amé! emponzoñó mis recuerdos con la cicuta de la mentira y la manipulación.
ResponderEliminarA veces me pregunto para qué sirve el amor, qué objeto tiene, si cuando se acaba o, cuando sin acabarse, como en mi caso, se ha de dejar por propia supervivencia, aflora un odio que sólo bebe de las fuentes del rencor...
¿Acaso no podemos acabar bien lo que bien empezamos? ¡Pues no... porque somos humanos! O porque somos boludos, como se dice en tu tierra...Otra explicación no me asiste, Darío querido.
Besos de consolación exentos de ponzoña, que bastante habrás recibido ya...