Vedado el consumo de la carne,
del cuerpo sagrado,
como por una eterna cuaresma,
un ayuno obligado
que me arranca sudores
y taquicardias,
me entrego a la herejía
de voluminosas pajas,
a desordenar el orden
de mi cabeza católica,
hasta que sangra, caótica,
hasta que brillan los estigmas
(del martir),
la abstinencia
se hace ver,
como un niño presumido,
y devoro legumbres,
hortalizas y semillas,
trago leche,
no hago asco a nada;
una buena víctima
se desquita con cualquiera.
deje de hacerse pajas y vera que todo mejora.
ResponderEliminarSe lo digo por experiencia. Y hombre, entrele a un vacio a medio punto y yo me ofrezco, como no, para ayudarle. Es que no puedo verlo mal,ja.
estamos en la misma sintonía pero claro a ud. le queda mucho más linda!
ResponderEliminarme encanta tu manera, siempre!
si vivieras en esta casa, te sucedería lo mismo, no hay carne hace tiempo, y ya nos acostumbramos, y no me desquito con nadie, o al menos eso creo!!! Abrazo!!!
ResponderEliminarhttp://www.mundonuevo.cl/blog/articulos/nueva-enfermedad-psiquiatrica-buscar-alimentarse-sanamente/
ResponderEliminarEste es el Darío que yo prefiero, sinuoso, irónico, perverso a ratos... pero siempre entre líneas. Un poema= una sorpresa. Divertido y perfecto. La abstinencia es muy mala pero puede alumbrar buenos poemas.
ResponderEliminarCuriyú
ResponderEliminarMe ha dado ternura su espíritu de resignación. Yo soy poco carnívora (carne de vaca se entiende). Me asumo compulsiva devoradora de legumbres y verduras, pero tuve un novio del norte del país -Sonora, la tierra donde se produce la mejor carne que se come acá, después de la argentina- y me tocó verlo sufrir al pobre cuando no había carne de Sonora y padecer con las ensaladas. Aún así, a esa abstinencia cárnica puede uno medio acostumbrarse… (a las otras abstinencias carnales, también… pero no hay lechugas que engañen el hambre).
Un abrazo
El que nace carnívoro no cambia por las buenas.
ResponderEliminarY siempre oí que en Argentina hay una carne excelente.
Un poquito de carne de vez en cuando no viene nada mal...
ResponderEliminarUn beso.
Y... yo no pude dejar de pensar que era otra carne...
ResponderEliminarCarne humana! Sí...
Esa abstinencia es la peor.
Una buena fórmula para convertirse en vegetariano...o no?.
ResponderEliminarBesos.
Una buena víctima, siempre enseña los dientes en cuanto lo dejan...
ResponderEliminarSaludos y un abrazo.
Eres grande, Darío.
ResponderEliminarUn beso muy fuerte porque siempre me haces sentir vivo con tus palabras...
"una buena víctima se desquita con cualquiera". Es la segunda vez que hablas de mi suegra...si lo llegara a saber lloraría y llorararía
ResponderEliminary si no también :P
Un beso, desordenado y agnóstico.
oye "victima", veo una gallinita que te presume de reojo en tu huerta...
ResponderEliminary no te creo que renuncies al asadito de albañil, el mas rico y oloroso, el de falda.
ademas la falta de carne, te pone poeta, sigue la cuaresma, que vienes bien jajaja
te abrazo querido amigo
Uffff,mi más sentido pésame...Hay etapas que se superan con los años, ten fé, volverás a la normalidad cuando entiendas que no solo de "verdura" vive el hombre. Bueno, creo que debo decirte: Mmmmm, mejor me lo reservo,jaja.
ResponderEliminarBesote
Yo por eso de la libertad y variedad, le entro a carne, verdura, legumbre y fruta...
ResponderEliminarLa salud y la variedad, dicen q van de la mano...
Saludazos!!
Uf!!Curiyú, ya lo siento!!
ResponderEliminarDe vez en cuando, las verduritas son muy digestivas...luego la carne sabe mucho mejor.
Paciencia,todo es cuestión de avivar las brasas de la pasión.
La cuaresma dura cuarenta días con sus cuarenta noches...después saldrás purificado para desquitarte, no con cualquiera, sino con la única.
ResponderEliminarNunca más cierto.. con cualquiera!
ResponderEliminarNecesitamos carne, por lo visto, como el agua. Besos.
ResponderEliminarlos dos últimos versos son un sablazo.
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