Te toqué, me refregué,
me chupé a vos
como una sanguijuela,
pero se acaricia carne muerta
madera o piedra,
y nada de piel,
nada de sensible
"superficie de placer",
no, sangre expuesta
a los vaivenes del calor,
a los tormentos del frío;
se toca el metal,
que no se dobla,
no se retuerce,
los años refuerzan
la materia,
la oxidación va por dentro...
Imagen: Robert Henri
y qué si me quedo sin palabras...?
ResponderEliminarAusencia absoluta de percepción visual, torna insensible al órgano cardíaco. (Ojos que no ven corazón que no siente).
ResponderEliminarp/d Lo aprendí una vez convertida en piedras :)
Besitos
Me encanta que te quedes sin palabras, Emma, a veces es lo mejor. Enjoy the silence.
ResponderEliminarRespirando: mierda! no creo en esa máxima, se lo juro por dios, en quien tampoco creo.
Besos.
Cuando creas en vos, no hará falta creer ni poner en duda nada mas...
ResponderEliminarDos besos
upa! Curi, que fuerte vivir así, no? desligado de la vida, de los cambios, del cielo y los árboles...
ResponderEliminarsé que vos no estás ahí!
te adoroooooooooooooooooooooooooooo
beso beso
Es bien cierto que nos oxidamos por dentro, pero es que es irremediable.
ResponderEliminarUn beso
Fatal condena, estar desollada y en carne... muerta.
ResponderEliminarMi muy nada "reducido" Curiyú (lo digo por la anterior entrada), tengo que decirte que también a mí me hieren esas frialdades, los óxidos del tiempo, los cuerpos que callan y no responden.
ResponderEliminarMe uno a esta impotencia hecha poema, porque la pasión requiere un espejo y se queda atónita si no lo encuentra.
Hermoso de veras.
Un beso.
La oxidación va por dentro.
ResponderEliminarYo, con mi edad, ya estoy absolutaamente oxidada.
Precioso, morochito.
El óxido, no resulta tal cuando lo lubricas. En realidad no nos oxidamos, dejamos que el tiempo pase descuidándonos, y dejando que las lágrimas vayan dejando su huella indeleble en el interior. Y al final no nos damos cuenta que recordando los buenos tiempos, consigues un mayor deterioro.
ResponderEliminarBesos cielo
Hay pieles que por mucho que se acaricien... siempre rascan...
ResponderEliminarSaludos y un besazo.
Ja ja ja...Hiperión, me robaste una carcajada monumental.
ResponderEliminarMaríajesus: dejá de menospreciarte de esa forma, y menos en mi blog...y si no, te vas de acá!!!
Bechutes
Qué fuerte... como la vida, ni más ni menos. Andas con dardos bien enfocados y afilados.
ResponderEliminarUn beso
¿hay alguien que puede ser insensible contigo? No lo creo.
ResponderEliminarSi, una...
ResponderEliminarY yo ando de aceitadita, mire...
ResponderEliminarAfinada como un violín!
Me alegro, compañera!
ResponderEliminarHay que evitar a los seres insesibles!!!
ResponderEliminarAbrazos!!!
La oxidación va por dentro, Curiyú... así nos aniquila esa lenta metástasis del alma.
ResponderEliminarEs bueno poder decirlo y decirlo como lo expresas tú: un antídoto contra la intemperie...
un abrazo
Si ese cuerpo siemrpe fue así: pobre de él, realmente. Pero si ese cuerpo un día cambió, pues entonces, a tomar los petetes y partir, ¿no cree? Saludos Curiyú (no sabe lo que me cuesta decirle así, je).
ResponderEliminarquiero ser toda pero toda una superficie de placeres, te aseguro que si me tocas vas a sentir como mi carne vibra,como te quemó las manos con mi fuego.
ResponderEliminarqueres probar???
Waaaaaaaaaaaaaaaaaa...queremos probarrrrrrrrr!
ResponderEliminarCada día es más intenso el nido..cada día me das más envidia!!...extraño mis letras. Eres fabuloso...en tu arte.
ResponderEliminarsolo la muerte del espíritu vuelve insensible el cuerpo,buscar amor en él, es como prostituir el alma.
ResponderEliminarcuando una persona ya no siente amor , ni deseo, ya no existe, es lo que se dice un cuerpo sin alma.
Cariyú, muy bueno, muy, muy, abrazo amigo mio
La verdad es que Curiyú me está poniendo nervioso, Marina...
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar¿que habra dicho hecuba que la eliminaste?
ResponderEliminara mi me dio en el centro esas primeras lineas, lo de la carne muerta ¿sabes de que me acorde? De que los peces que se alimentan de carroña van a la carne muerta. Estaba en brasil, agua caliente y venian pequeños pecesitos, muy pequeños e iban a una parte lastimada de mi pie, y me picaban alli, donde habia una llaga, donde la piel estaba rota.
un asco ¿verdad?
Yo no la eliminé! Jamás haría eso! Excepto que llame Pekerman.
ResponderEliminarLindo, lindo tu poema y tu nido de serpientes. Soy primeriza por estos lares, volveré y seré primavera!!!
ResponderEliminarSi hay óxido es porque hay oxígeno. Lo peor es cuando falta el aire...
ResponderEliminarSaludos.
curiyu, vos venis a mi blog y hoy me dejaste ese comentario del fueguito que calienta desde abajo. Pero hay otro blog legal, diriamos familiar, podes verlo, sin compromiso. Es el blog que leen mis hijos y alli no hay fueguitos. te invito
ResponderEliminarMe figuro que Ud no se refregó lo suficiente como para generar el f(j)ueguito que haga arder a la madera...
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarCuando el cuerpo calla, es imposible mantener ningún diálogo. La piel es la mejor conversadora que conozco.
ResponderEliminarUn beso ..... (¿ves como si sabía quien eras?)
Así es, Insensible, nomás que de tanto fregar, temo que se gaste...
ResponderEliminarQue bien describes la insensibilidad en el poema, Curiyú. Nada mas frio que esas caricias en la piel como carne muerta, madera, o piedra...
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